Con el reclamo de poner un freno definitivo a la voracidad inmobiliaria y defender su derecho al territorio, vecinos de las colonias Zentlapatl y Agua Bendita bloquearon la mañana de este martes 7 de abril la carretera federal México-Toluca, a la altura de la entrada a la alcaldía Cuajimalpa.
La movilización, que inició alrededor de las 9:00 horas partiendo desde la gasolinera de Juárez, busca visibilizar el inminente despojo del predio ubicado en Prolongación San Antonio #116. De acuerdo con las denuncias de la comunidad —respaldadas por colectivos y plataformas de difusión como creaunam y gentrificacionentuidioma—, desde finales de febrero se detectó el ingreso irregular de maquinaria pesada a este terreno de incalculable valor comunitario y cultural.
Para los habitantes originarios de San Pablo Chimalpa y San Pedro Cuajimalpa, este espacio es mucho más que un terreno: es el punto de encuentro vecinal y el escenario tradicional de la crucifixión de Semana Santa, una representación que forma parte de su memoria colectiva desde hace 113 años. Los manifestantes sostienen que este despojo representa una violación directa a sus derechos como pueblos originarios, los cuales están amparados por el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El avance del «pulpo inmobiliario» frente a la opacidad oficial
La protesta de este martes es el resultado del hartazgo ante la falta de respuestas claras por parte de la alcaldía Cuajimalpa. Los colonos advierten que la zona poniente de la capital, dada su cercanía con Santa Fe y sus conexiones viales, se ha convertido en el blanco principal de la especulación comercial.
A pesar de la presión social y la entrega de múltiples oficios, las autoridades locales han guardado silencio. Los vecinos tuvieron que recurrir a la solicitud de transparencia pública No. 92074226000371 para que la Dirección de Desarrollo Urbano de la demarcación confirmara que «no existe registro alguno de licencia, manifestación de obra o expediente relacionado con el predio».
Frente a la ausencia de permisos legales para construir o remodelar, la comunidad acusa la existencia de redes de invasores que intentan desinformar y reducir este conflicto social a un simple «problema entre particulares». Sin embargo, los manifestantes son tajantes en su postura: la gentrificación y el despojo encarecen la vida, privatizan los servicios básicos y provocan el desplazamiento forzado de quienes han habitado y construido la identidad de Cuajimalpa por generaciones.
Bajo la consigna «¡No al despojo de San Antonio #116!», la resistencia pacífica de los vecinos se mantiene firme, exigiendo a las autoridades detener lo que consideran un ataque frontal a su tejido social y a sus tradiciones centenarias.
Redactado por: Oralia Galindo

