En una sesión que marca un antes y un después en la justicia histórica internacional, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) aprobó este miércoles una resolución que califica la trata transatlántica y la esclavitud racializada de africanos como «el crimen de lesa humanidad más grave» de la historia.
La medida, que busca allanar el camino hacia la sanación y posibles reparaciones económicas y morales, fue adoptada entre aplausos con 123 votos a favor. Sin embargo, la jornada quedó fuertemente marcada por la polarización diplomática en el pleno: los únicos países que rechazaron la resolución y votaron en contra fueron Estados Unidos, Israel y Argentina. Por su parte, la postura de las naciones europeas —incluyendo a Reino Unido, Francia, España, Alemania y los Países Bajos— fue la abstención, sumando 52 Estados que decidieron no respaldar formalmente el documento pese a su papel histórico en el colonialismo.
Impulsada por una coalición de 60 países africanos, caribeños y latinoamericanos —y fuertemente defendida por Ghana—, la declaración condena un sistema de explotación que se prolongó durante más de cuatro siglos. El texto subraya que este régimen codificó a los seres humanos como propiedad hereditaria, convirtiendo la reproducción humana en un mecanismo de acumulación de capital e institucionalizando una jerarquía racial cuyas consecuencias, como la discriminación sistémica y el neocolonialismo, persisten en la sociedad actual.
La Asamblea General de la ONU aprueba una resolución que califica la trata de esclavos y la esclavitud como "el crimen de lesa humanidad más grave" de la historia.
A favor: 123
En contra: 3 (Argentina, Estados Unidos, Israel)
Abstenciones: 52 pic.twitter.com/KSGJpROvlg— Noticias ONU (@NoticiasONU) March 25, 2026
El punto más álgido del debate giró en torno a la «justicia reparadora». La resolución exhorta a los Estados miembros a entablar un diálogo para la restitución sin trabas de bienes culturales, indemnizaciones, garantías de no repetición y modificaciones de leyes.
Esto motivó la firme negativa de Washington. El embajador adjunto estadounidense, Dan Negrea, argumentó que su país no reconoce un derecho legal a reparaciones por agravios que no eran ilegales bajo el derecho internacional en la época en que ocurrieron, y rechazó establecer una «jerarquía» de crímenes. Argentina, bajo el gobierno de Javier Milei, se alineó con la postura estadounidense, argumentando a través de su Cancillería que la resolución contenía «subjetividades» y que se vieron forzados a votar a «libro cerrado».
Mientras tanto, los representantes europeos justificaron su abstención por motivos similares. El asesor jurídico francés, Sylvain Fournel, señaló el riesgo de crear una «competencia entre tragedias históricas».
A pesar de las resistencias occidentales, para el continente africano y la diáspora, la votación es una victoria monumental. El secretario general de la ONU, António Guterres, sentenció que la trata «atacó el núcleo mismo de la condición humana», mientras que el presidente de Ghana, John Mahama, aseguró que esta adopción sirve como una «garantía contra el olvido». En este contexto, México fue parte de la mayoría que reafirmó su postura a favor del reconocimiento de los crímenes históricos y los derechos de los pueblos oprimidos.
Créditos de la información: Redacción elaborada con información y reportes de la ONU, Agencia AFP (Amélie Bottollier-Depois), Agencia AP (Nedu Asadu, Mark Banchereau, Monika Pronczuk), DW, Infobae (Itzallana López Castillo), Canal Once (Federico Campbell Peña), Independent en Español (Chinedu Asadu) y Bio Bio Chile (César Vega Martínez).

