Posicionándose como un referente estatal en materia de prevención y obra pública, el Gobierno de Huixquilucan anunció la conclusión de un ambicioso proyecto de infraestructura destinado a proteger la integridad física y el patrimonio de sus habitantes. Con una inversión histórica que supera los 85 millones de pesos, la actual administración logró estabilizar los ocho taludes de mayor riesgo y vulnerabilidad en el territorio municipal.
La presidenta municipal, Romina Contreras Carrasco, encabezó la entrega del octavo y último punto intervenido, ubicado en la calle Parque Santander, dentro del fraccionamiento Parques de la Herradura. Durante el acto, destacó que estos trabajos, iniciados en 2025, son fundamentales para prevenir el desgajamiento de tierra y rocas, especialmente de cara a las próximas temporadas de lluvias.
“Este tipo de obras e inversión las podemos hacer en Huixquilucan gracias a las finanzas sanas con las que contamos. Es muy importante que la ciudadanía sepa que sus impuestos están yendo a lugares donde se necesitan”, subrayó la alcaldesa. Añadió que la zona de Parque Santander se encontraba en una situación crítica debido al paso de los años y las inclemencias del tiempo, requiriendo una inyección superior a los 15.5 millones de pesos tan solo en ese punto para asegurar cerca de 3,500 metros cuadrados.
Respuesta a una demanda histórica
El impacto de la obra trasciende los números y se refleja en la tranquilidad de los colonos. Manuel Mondragón, representante vecinal, reconoció que la estabilización tomó siete meses de trabajo arduo y organizado, dando solución a una petición ignorada por años. Por su parte, el residente Miguel Castillo recordó que tuvieron que pasar dos décadas para que el gobierno atendiera el riesgo constante de caída de rocas que ya había afectado vehículos y áreas verdes.
Desde el punto de vista técnico, la obra destaca por su innovación. Jessica Nabil Castillo Martínez, directora general de Infraestructura y Edificación de Huixquilucan, explicó que se emplearon «anclas de sumersión pacífica». Este sistema, diseñado específicamente para terrenos de alta humedad, evita las perforaciones profundas, minimizando así el impacto ambiental en la zona.
Con el cierre de este proyecto, Huixquilucan blinda puntos estratégicos y de alta afluencia que padecían inestabilidad, abarcando desde el paraje La Selva y Zacamulpa, hasta zonas residenciales y comerciales como Magnocentro, Lomas Country Club, Balcones de la Herradura y Bosque Real, consolidando al municipio como uno de los que más recursos destina a la seguridad estructural de su entorno.

