El sureste brasileño vuelve a ser el escenario de una tragedia provocada por la furia de la naturaleza y exacerbada por el cambio climático. Un fuerte temporal, que azota desde la tarde del lunes al estado de Minas Gerais, ha dejado un saldo preliminar de al menos 23 personas fallecidas, cerca de 50 desaparecidos y más de 400 evacuados. Las dramáticas imágenes de cerros desgajándose y edificaciones colapsando en cuestión de segundos han dado la vuelta al país, evidenciando la vulnerabilidad de la región ante eventos climáticos extremos.
De acuerdo con los últimos balances oficiales del Cuerpo de Bomberos, el municipio de Juiz de Fora es la zona más castigada, contabilizando hasta el momento 16 víctimas mortales. A unos 100 kilómetros de distancia, en la localidad de Ubá, se ha confirmado la muerte de otras siete personas. Las autoridades advierten que la cifra de decesos podría aumentar dramáticamente en las próximas horas, a medida que los equipos de rescate y los más de 150 brigadistas desplegados logren remover los pesados escombros y el lodo.
Durante escala de viagem em Abu Dhabi, tomei conhecimento da situação das famílias da Zona da Mata Mineira após as fortes chuvas das últimas horas. E determinei pronta mobilização do Governo do Brasil para auxiliar a população da região. Uma equipe de coordenação da Força…
— Lula (@LulaOficial) February 24, 2026
La zona cero: Parque Burnier
El epicentro del desastre en Juiz de Fora es el barrio de Parque Burnier. En esta zona topográficamente compleja, conformada por laderas y valles, los corrimientos de tierra han soterrado al menos una veintena de viviendas. Solo en esta calle, las autoridades buscan a 17 personas desaparecidas, entre ellas cinco menores de edad. Hasta el momento, nueve habitantes han logrado ser rescatados con vida y trasladados a hospitales locales.
El drama humano se palpa en las calles anegadas. Valtencir Coutinho, un vecino que se unió como voluntario a las brigadas, busca desesperadamente a su hija de seis años, atrapada bajo los restos de su hogar. “Rezamos a Dios para encontrar a las víctimas con vida, luchamos para eso”, relató a las televisoras locales, reflejando la angustia de decenas de familias que aguardan noticias bajo la tormenta.
Calamidad pública y récord de precipitaciones
La magnitud de la devastación responde a un fenómeno atípico que «llueve sobre mojado». Según confirmó la alcaldesa de Juiz de Fora, Margarida Salomão, este ha sido el mes de febrero más lluvioso en la historia de la ciudad. Con 584 milímetros de agua acumulada, ha caído el doble de las precipitaciones esperadas para todo el mes. El río Paraibuna y sus afluentes colapsaron, inundando barrios enteros y aislando a miles de residentes al cortar los principales puentes y pasos subterráneos.
Ante la gravísima situación, Salomão decretó la madrugada del martes el estado de calamidad pública, suspendiendo las clases escolares y el transporte público para priorizar las labores de salvamento.
En respuesta, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, instruyó a la Defensa Civil nacional a ponerse en «alerta máxima» y confirmó el envío de refuerzos federales a la zona. A la par, el gobernador de Minas Gerais, Romeu Zema, prometió todo el apoyo del estado para mitigar la emergencia.
Esta nueva crisis en Minas Gerais no es un hecho aislado. Las precipitaciones extremas ya habían cobrado vidas en los últimos días en Río de Janeiro y São Paulo. Se trata de una dolorosa herida abierta que revive el fantasma de las históricas inundaciones del sur del país en 2024 y el letal temporal de Petrópolis en 2022.
(Nota elaborada con información, reportes y fotografías de agencias y medios: AFP, Reuters, EFE, DW, La Jornada, Clarín, Border Periodismo, UDG TV y crónicas de Juan Royo Gual para El País).

