Fotografía: El Congreso capitalino exhorta al DIF a masificar la difusión del programa “Bienestar en Hogares de Corazón”
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En la capital del país, una crisis silenciosa mantiene a más de mil 200 niñas, niños y adolescentes viviendo bajo tutela institucional. Aunque los albergues les brindan techo y protección, estos menores carecen de lo más fundamental para su desarrollo emocional: la calidez de una familia. Ante este panorama, el Congreso de la Ciudad de México ha lanzado un llamado urgente al Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) para fortalecer la visibilidad del programa “Bienestar en Hogares de Corazón”.

La iniciativa, impulsada por la diputada Adriana María Guadalupe Espinosa de los Monteros (Morena), busca romper el círculo de la institucionalización. Durante la sesión ordinaria del pasado jueves, la legisladora expuso que estos menores no se encuentran en centros de asistencia por elección, sino como víctimas colaterales de violencia, abandono, negligencia o complejos procesos jurídicos que los separaron de su núcleo original.

Un hogar temporal, no una adopción

El programa “Bienestar en Hogares de Corazón” tiene un objetivo claro y humano: canalizar a menores vulnerables hacia familias solidarias que puedan ofrecerles cuidado y afecto. Es crucial destacar que este esquema no es de adopción definitiva, sino de acogida temporal (familias de acogida), brindando un entorno seguro únicamente mientras se resuelve la situación legal o familiar del menor.

Sin embargo, el gran obstáculo es el desconocimiento. Espinosa de los Monteros señaló que el programa carece de una estrategia de difusión masiva y sostenida.

“La mayoría de la ciudadanía desconoce su existencia, por lo que familias solidarias no saben que pueden participar brindando un hogar de manera temporal. Cada día que pasa sin fortalecer este programa, es un día más de institucionalización innecesaria”, sentenció la congresista.

El derecho a vivir en familia

La propuesta no solo apela a la solidaridad, sino al cumplimiento de la ley. La diputada recordó que México está suscrito a la Convención sobre los Derechos del Niño, cuyo Artículo 20 obliga al Estado a privilegiar cuidados alternativos en entornos familiares cuando un menor es privado de su medio.

Asimismo, tanto el Artículo 4 de la Constitución Mexicana como la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y la normativa local, establecen que el interés superior de la niñez debe prevalecer, dictando que la institucionalización debe ser el último recurso y no la norma.

Más allá del techo y la comida

Si bien los Centros de Asistencia Social cumplen una función de protección indispensable, el modelo institucional tiene límites afectivos. “Los albergues no pueden ni deben sustituir la experiencia cotidiana del afecto, del vínculo personalizado y del sentido de pertenencia”, concluyó Espinosa.

El exhorto del Congreso busca que, para la administración pública, la niñez sea una cuestión de tiempo y urgencia humana, y no solo un recurso administrativo por gestionar.


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