Fotografía: El Gobierno de la CDMX defiende su actuación y advierte con suspender el diálogo ante las constantes protestas. Crédito de la imagen al Refuio Franciscano A.C.
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Bajo la consigna «No fue rescate, fue despojo», cientos de personas vestidas de blanco tiñeron este domingo el Paseo de la Reforma y el Zócalo capitalino. La movilización, encabezada por representantes del Refugio Franciscano, exigió detener lo que calificaron como una «masacre» de animales y demandó el cumplimiento inmediato de una resolución judicial clave: la restitución del albergue el próximo 30 de enero.

La protesta ocurre a casi tres semanas del operativo del 7 de enero en la alcaldía Cuajimalpa, donde el gobierno capitalino y la Fundación Antonio Haghenbeck intervinieron el predio, desalojando a más de mil perros y gatos bajo argumentos de presunto maltrato y disputas por la propiedad del terreno.

Viernes decisivo: La orden judicial

Durante el mitin frente a Palacio Nacional, el abogado del refugio, Fernando Pérez Correa, reveló una victoria legal para los activistas. Confirmó que una juez de la Ciudad de México emitió un acuerdo que obliga a las autoridades y a la fundación ocupante a devolver las instalaciones este viernes a las 12:00 horas.

“Ya es oficial. Por ley nos tienen que entregar el predio. La jueza advierte multas para quienes impidan el cumplimiento de esta orden”, declaró Pérez Correa, quien convocó a la ciudadanía a una «fiesta animalista» para atestiguar la recuperación del inmueble.

La danza de las cifras: ¿Rescate o negligencia?

El punto más álgido de la manifestación fue la denuncia sobre el estado de salud de los animales. Mientras los activistas aseguran que al menos 150 mascotas están desaparecidas y acusan la muerte de varios ejemplares por estrés y mal manejo durante los traslados, las cifras oficiales discrepan.

Autoridades han reconocido el fallecimiento de 25 perros y dos gatos antes y después del operativo. Asimismo, reportan que de los 858 animales bajo resguardo oficial, 171 se encuentran enfermos.

La Fundación Antonio Haghenbeck, en una tarjeta informativa, alegó que los animales ya vivían en condiciones de hacinamiento y con padecimientos graves (como leucemia felina y parvovirus) antes del desalojo, deslindándose de las muertes recientes. Sin embargo, los manifestantes insisten en que el operativo rompió manadas y generó un caos sanitario.

Gobierno CDMX: Entre el diálogo y la advertencia

La respuesta del Gobierno de la Ciudad de México no se hizo esperar. A través de la Secretaría de Gobierno (SECGOB), encabezada por César Cravioto, la administración local calificó de «contradictorias» las marchas, argumentando que se han cumplido los acuerdos de las mesas de trabajo, incluyendo visitas de supervisión veterinaria.

En un tono más severo, la autoridad advirtió que valorará la continuidad de las mesas de diálogo si persisten las movilizaciones, las cuales consideran injustificadas.

“No resulta claro el objetivo de dichas expresiones cuando se ha privilegiado el diálogo. Nuestra prioridad seguirá siendo el apego a la ley y el bienestar animal”, se lee en el comunicado oficial, donde también reiteraron que no existe ningún proyecto inmobiliario planeado para el terreno, desmintiendo rumores sobre la construcción de departamentos de lujo vísperas al Mundial de 2026.

El trasfondo del conflicto

El conflicto legal se remonta a 2021, cuando los sucesores de la Fundación Haghenbeck reclamaron el predio que históricamente había funcionado como refugio. Aunque el pasado 10 de diciembre lograron tomar control del lugar, la reciente orden judicial de restitución marca un giro drástico en el caso.

Mientras llega la fecha límite del viernes, la tensión entre animalistas, desarrolladores y gobierno mantiene en vilo el destino de cientos de «franciscanitos» que aguardan un hogar definitivo.

Redactada por: Oralia Galindo


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