La soberanía de México vivió su semana más tensa del sexenio. Lo que comenzó como un rumor en los pasillos de Washington tras la caída de Nicolás Maduro, se transformó en una amenaza directa en televisión nacional estadounidense y culminó, la mañana de este lunes, en una llamada telefónica de alto nivel que desactivó, al menos temporalmente, los tambores de guerra.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo confirmó que, tras dialogar con su homólogo Donald Trump, la intervención militar de Estados Unidos en territorio mexicano ha quedado «descartada». Sin embargo, la reconstrucción de los hechos, basada en reportes de medios internacionales y nacionales, sugiere que México navega en aguas turbulentas donde la diplomacia se mezcla con la amenaza latente de la fuerza.
Tuvimos una muy buena conversación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Hablamos de distintos temas, incluyendo la seguridad con respeto a nuestras soberanías, la disminución del tráfico de drogas, el comercio y las inversiones. La colaboración y la cooperación en… pic.twitter.com/u0aNcSINtF
— Claudia Sheinbaum Pardo (@Claudiashein) January 12, 2026
El detonante: Caracas y Fox News
El origen de esta crisis no estuvo en la frontera del Río Bravo, sino en el Caribe. Según reportó la prensa internacional y confirmó el propio Trump, la operación Delta Force del 3 de enero que capturó al líder venezolano Nicolás Maduro envalentonó a la Casa Blanca.
Días después, en una entrevista concedida a la cadena Fox News, Trump aseguró que Estados Unidos estaba listo para «empezar ya a golpear por tierra» a los cárteles en México, a los que acusó de controlar el país. Estas declaraciones, que calificaron a Sheinbaum como una «buena mujer» pero rebasada por el crimen, encendieron las alarmas en Palacio Nacional.
Como detalló una investigación de The New York Times, firmada por Paulina Villegas y James Wagner, el gabinete mexicano tuvo que realizar un ejercicio de equilibrismo extremo. Según fuentes consultadas por el diario neoyorquino, la presidenta intentó «enhebrar una angosta aguja diplomática»: rechazar la intervención sin usar un lenguaje que provocara al impredecible mandatario republicano. El Times reveló que el equipo de Sheinbaum monitoreó obsesivamente la cobertura mediática, descubriendo con alivio que, tras el pico de tensión, las menciones a México descendieron mientras subían las de Groenlandia.
La llamada de los 15 minutos
Buscando cortar la especulación, Sheinbaum solicitó el diálogo directo. Según informó la Presidencia de la República y replicó el portal SinEmbargo, la conversación duró 15 minutos y se desarrolló en un tono «muy amable».
«Le dije que nuestra Constitución era muy clara, que no estábamos de acuerdo con las intervenciones. Y hasta ahí», relató Sheinbaum. Acompañada por el canciller Juan Ramón de la Fuente y el secretario de seguridad Omar García Harfuch, la mandataria desplegó datos duros: una reducción del 50% en el tráfico de fentanilo y una baja del 40% en homicidios, cifras corroboradas por la agencia Reuters y comunicados oficiales.
El embajador estadounidense, Ronald Johnson, citado por diversos medios, celebró la llamada calificando la relación bilateral como «la más cooperativa de las últimas décadas».
Las voces del análisis: de la intervención a la presión política
Pese a la calma oficial, analistas consultados por la cadena alemana Deutsche Welle (DW) advierten que el peligro no ha pasado, solo ha cambiado de forma. Ulises Flores Llanos, de la Flacso, comentó al medio alemán que aunque Sheinbaum toma en serio las amenazas, entiende que son parte del estilo de negociación de Trump.
Sin embargo, Guadalupe Correa Cabrera, experta en seguridad entrevistada también por DW, fue más contundente: «Trump tiene el sartén por el mango y está dispuesto a todo». La académica sugirió que, tras lo de Venezuela, la posibilidad de acciones unilaterales —quirúrgicas y espectaculares— de cara a las elecciones intermedias de EE. UU. no puede descartarse del todo.
El foco de la presión podría estar desplazándose de los sicarios a los políticos. En una entrevista con la periodista Carmen Aristegui para Aristegui Noticias, el experto Edgardo Buscaglia advirtió que la amenaza de intervención tiene un trasfondo político: obligar a Sheinbaum a iniciar una «purga política» contra los protectores del crimen organizado.
La sombra de la «Lista Negra»
Este enfoque coincide con reportes previos de gran calado. Investigaciones periodísticas de ProPublica y el diario El País, citando al periodista Tim Golden, han señalado que la DEA y el Departamento de Estado preparan listas de políticos mexicanos sujetos a restricciones de visa por presuntos vínculos con el narco.
El contexto histórico no ayuda. Documentales de The History Channel han recordado cómo figuras del pasado, como Abelardo L. Rodríguez, fueron considerados «embajadores de la mafia», estableciendo un precedente de narcopolítica que Washington parece dispuesto a desempolvar como herramienta de presión.
Conclusión: Soberanía bajo vigilancia
Al final del día, como reportan las agencias AFP y EFE, México ha logrado sostener su postura de «cooperación sin subordinación». La reunión del Grupo de Implementación de Seguridad (GIS) programada para finales de enero será la verdadera prueba de fuego.
Por ahora, la llamada ha frenado a los marines, pero ha abierto la puerta a una fiscalización internacional sin precedentes sobre la estructura política de México. La soberanía se mantiene intacta en el mapa, pero la presión desde el norte es, hoy más que nunca, un factor determinante en la gobernabilidad nacional.

