Fotografía: Van por recuperación ecológica de la Presa Endhó, y la construcción de humedales.
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En una acción decisiva para revertir décadas de deterioro ambiental en una de las zonas más críticas del país, el Gobierno Federal, en coordinación con la administración estatal de Hidalgo, anunció una inversión superior a los 900 millones de pesos para este 2026, destinada a la restauración integral y saneamiento del Río Tula.

Este ambicioso plan, delineado como una de las 100 prioridades de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, no solo busca mejorar la calidad del agua, sino blindar a la región contra inundaciones catastróficas y recuperar zonas ecológicamente muertas, incluyendo la emblemática y contaminada Presa Endhó.

Infraestructura Hidráulica: El corazón del proyecto

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) detalló que la columna vertebral de esta estrategia es la construcción de 38 kilómetros de colectores de drenaje que atravesarán la zona metropolitana de Tula, Atotonilco y Atitalaquia. El objetivo es claro: interceptar las aguas negras antes de que lleguen crudas al cauce.

Para complementar esto, se potenciará la capacidad de depuración mediante tres frentes:

  • Mejora operativa de la monumental Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Atotonilco.
  • Rehabilitación de la planta de tratamiento de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
  • Innovación ecológica con la construcción de humedales de tratamiento, una solución basada en la naturaleza para filtrar contaminantes.
  • Mano dura contra la contaminación industrial

    La inversión física vendrá acompañada de un endurecimiento en la fiscalización. Las autoridades federales advirtieron que se reforzarán los operativos de inspección y vigilancia en toda la cuenca.

    El precedente es sólido: durante 2025 se ejecutaron 53 inspecciones a industrias para verificar el cumplimiento de la norma ambiental. Para este año, el monitoreo será permanente y transparente, apoyado por una red tecnológica que ya cuenta con 90 sitios de muestreo manual, 21 estaciones automáticas y un centro de visualización en tiempo real para medir calidad y cantidad del agua.

    Protección civil y restauración ecológica

    Con el fantasma de las inundaciones aún presente en la memoria colectiva de Tula, el plan 2026 contempla obras de mitigación urgentes: la estabilización de 1.6 kilómetros de taludes inestables, la rehabilitación de dos kilómetros de bordos erosionados y el control de azolve. Además, se instalarán «trampas» estratégicas en el cauce para retener residuos sólidos que suelen taponear el flujo del agua.

    En el frente ecológico, la meta es ambiciosa: consolidar más de mil hectáreas bajo esquemas de conservación. Esto incluye la revegetación de las márgenes del río —dando continuidad a la plantación de árboles y plantas herbáceas iniciada el año pasado— y acciones específicas de saneamiento en la zona de influencia de la Presa Endhó, considerada por años como un foco de infección regional.

    Esfuerzo Interinstitucional

    La magnitud del desastre ecológico en Tula ha obligado a un despliegue sin precedentes de agencias gubernamentales. En la ejecución del proyecto participan desde la Conagua y Profepa, hasta Pemex y CFE, sumando a municipios clave como Tula de Allende, Tepeji del Río y Ecatepec, en un esfuerzo por devolver la dignidad hídrica y ambiental a esta región del centro de México.


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