Aunque a menudo se considera una enfermedad del pasado, la cisticercosis y la teniasis siguen presentes en México. Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han encendido una luz de alerta ante un ligero repunte en los casos reportados en 2025, al tiempo que avanzan en una investigación de vanguardia para combatir la resistencia de este parásito a los tratamientos convencionales.
Ricardo Miranda Blancas, investigador posdoctoral del Instituto de Biotecnología (IBt) de la UNAM, reveló que se están diseñando nuevos fármacos complementarios enfocados en destruir los mecanismos de defensa de la Taenia solium, conocida popularmente como la «solitaria».
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— UNAM (@UNAM_MX) January 6, 2026
El “escudo” del parásito
El equipo científico, en colaboración con especialistas de la UAM Iztapalapa y la Facultad de Medicina, ha identificado que este organismo posee un sistema de desintoxicación basado en proteínas (glutation transferasas). Estas actúan como verdaderos «escudos», permitiendo al parásito resistir la acción de los medicamentos actuales.
“Estamos en la determinación de la estructura de cada una de las tres glutation transferasas descritas hasta ahora (…) Hemos determinado la estructura de la clase sigma y queremos determinar otras dos”, explicó Miranda Blancas. El objetivo es crear moléculas que inhiban estas enzimas, dejando al parásito vulnerable para ser eliminado.
Repunte silencioso y el factor migratorio
A pesar de la tendencia histórica a la baja, las cifras oficiales de la Secretaría de Salud muestran un incremento: mientras que en todo 2024 se acumularon 65 casos, hasta la semana 31 de 2025 ya se contabilizaban 85.
El especialista señala que el tránsito de personas provenientes de comunidades con acceso limitado a servicios de salud, sumado a que durante la pandemia se descuidó la vigilancia de enfermedades tropicales, ha facilitado la dispersión del patógeno. La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica estos padecimientos dentro de las enfermedades desatendidas que han resurgido incluso en países desarrollados.
¿Tacos o manos sucias?
La confusión letal Es crucial entender la diferencia en el contagio para prevenir consecuencias fatales:
Teniasis (La Solitaria): Se adquiere al comer carne de cerdo mal cocida con larvas. El parásito vive en el intestino.
Cisticercosis: Ocurre por malas prácticas de higiene (fecal-oral). Si una persona portadora de la solitaria no se lava bien las manos y prepara alimentos, contamina la comida con huevos del parásito.
Al ingerir estos huevos, se transforman en larvas que pueden alojarse en músculos, ojos y, lo más grave, en el cerebro. “Si esto pasa hablamos de neurocisticercosis, una de las principales causas de epilepsia adquirida en México”, advirtió el experto.
Prevención: La mejor medicina Más allá de los avances moleculares, la solución inmediata está en la higiene. Los expertos recomiendan cocer perfectamente la carne de cerdo, el lavado riguroso de manos y, sobre todo, la desparasitación de todos los miembros de la familia cada seis meses o una vez al año para romper la cadena de contagio.

