Fotografí: La representación involucra a más de 500 actores y fue protegida previamente por el INAH en 2023.
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Lo que comenzó hace casi dos siglos como una súplica desesperada para detener una epidemia en las faldas del Cerro de la Estrella, hoy pertenece al mundo entero. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) inscribió oficialmente a la Representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en Iztapalapa en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Durante la vigésima sesión del Comité Intergubernamental para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial, celebrada en la India, se reconoció el valor de una tradición que ha sobrevivido 182 años gracias al tejido social de los ocho barrios originarios de la alcaldía.

De las calles al legado universal

Presente en la sesión, la alcaldesa de Iztapalapa, Aleida Alavez Ruiz, agradeció el nombramiento con un mensaje emotivo que resaltó la naturaleza comunitaria del evento.

“Nuestra Pasión es vida, es pueblo, es historia. Lo que nació en nuestras calles late más allá de ellas, cruza mares y continentes”, expresó la mandataria local ante los delegados internacionales. Alavez Ruiz enfatizó que esta expresión, tejida con «fe, memoria y el trabajo silencioso de miles de manos», demuestra que las tradiciones nacidas de la humildad pueden convertirse en herencia universal cuando se sostienen con dignidad.

Una promesa de 1843

La declaratoria honra una historia de resiliencia. La tradición se remonta a 1843, cuando los habitantes juraron al Señor de la Cuevita realizar una procesión anual si cesaba la epidemia de cólera morbus que diezmaba a la población. Desde entonces, la promesa se ha cumplido ininterrumpidamente.

El reconocimiento de la UNESCO valida el esfuerzo del Comité Organizador de Semana Santa en Iztapalapa A.C. (COSSIAC), un organismo donde solo participan nativos de los barrios, quienes coordinan a más de 500 actores y cientos de voluntarios. Representantes del comité, como Joaquín Rueda y Vianey Domínguez, atestiguaron el momento en que su herencia familiar fue elevada a rango mundial.

El camino a la UNESCO

Este logro es la culminación de un largo proceso de gestión cultural. Un paso decisivo ocurrió en 2023, cuando el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) la catalogó como Patrimonio Cultural Inmaterial de México, sentando las bases para la postulación ante el organismo de la ONU.

“¡Que así permanezca la representación: viva, compartida y resguardada por toda la humanidad!”, concluyó la alcaldesa, sellando un día histórico para la Ciudad de México.


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