Fotografía: La colonia Morelos y el Ex Hipódromo de Peralvillo concentraron el hallazgo de 1,500 toneladas de material ilícito.
Compartir

En lo que se perfila como uno de los golpes más contundentes a las finanzas de las bandas dedicadas al robo de vehículos en la capital, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) y la Fiscalía General de Justicia (FGJCDMX) desmantelaron una extensa red de almacenamiento y venta de piezas robadas. El saldo final de la denominada «Operación Cazador» asciende a 1,863 toneladas de autopartes aseguradas.

Este despliegue masivo forma parte de la Estrategia de Combate al Delito de Robo de Vehículo, Motocicletas y Venta Ilegal de Autopartes, una prioridad para la administración actual que busca frenar la cadena delictiva desde sus puntos de distribución.

El mapa del delito: Cuauhtémoc a la cabeza

Entre el 12 y el 27 de noviembre de 2025, las autoridades ejecutaron 20 órdenes de cateo en inmuebles identificados mediante trabajos de inteligencia. El operativo reveló que la Alcaldía Cuauhtémoc se mantiene como el principal bastión de este mercado ilícito.

El desglose de los aseguramientos en esta demarcación es revelador:

  • 1,000 toneladas fueron halladas en bodegas de la icónica colonia Morelos.
  • 500 toneladas más se localizaron en la colonia Ex Hipódromo de Peralvillo, una zona históricamente ligada a la venta de refacciones.
  • Por otro lado, en el oriente de la ciudad, la alcaldía Iztapalapa también fue intervenida. En un solo inmueble de la colonia Ampliación Santa María Aztahuacán, los agentes aseguraron otras 20 toneladas de material, confirmando la dispersión de estas actividades hacia la periferia.

    Blindaje federal y administrativo

    La «Operación Cazador» no solo fue un acto policial, sino una intervención interinstitucional. Para garantizar la seguridad en zonas de alto riesgo, el dispositivo contó con el respaldo operativo de la Secretaría de Marina (SEMAR), la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y la Guardia Nacional.

    Simultáneamente, el brazo administrativo del gobierno, el Instituto de Verificación Administrativa (INVEA), realizó diez inspecciones a establecimientos comerciales. El objetivo fue verificar la legalidad de su funcionamiento, clausurando aquellos que servían como fachada para el acopio ilegal.

    El jefe de la policía capitalina, Pablo Vázquez, confirmó que todos los predios han quedado bajo resguardo policial y los indicios fueron entregados al Ministerio Público. Con estas acciones, las autoridades buscan no solo recuperar bienes, sino desarticular la logística que permite que el robo de autos siga siendo un negocio rentable en la Ciudad de México.

    Redactada por: Oralia Galindo


    Compartir

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *