Fotografía: La medida, que ahora pasa al Senado, busca proteger la salud física y mental de los jóvenes ante los crecientes riesgos documentados por su consumo.
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Se acabó la venta de bebidas energéticas a menores de edad en México. Con un respaldo total de 401 votos a favor, el pleno de la Cámara de Diputados cerró filas este martes para aprobar una reforma histórica que prohíbe el suministro de estos productos a niños y adolescentes, estableciendo sanciones económicas severas para quienes infrinjan la ley.

La enmienda a la Ley General de Salud, que ahora será discutida en el Senado, contempla multas de hasta 2,000 veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA), lo que equivale a $226,280 pesos, para los establecimientos que no cumplan con la nueva disposición. Además, los comercios estarán obligados a solicitar una identificación oficial para verificar la mayoría de edad del consumidor antes de realizar la venta.

La reforma define a las bebidas energizantes como aquellas que contienen ingredientes como cafeína, taurina, vitaminas del complejo B y altos niveles de azúcar, entre otras sustancias sintéticas que producen efectos estimulantes. Fue precisamente el impacto de este «cóctel» en organismos en desarrollo lo que unió a todas las fuerzas políticas.

El coordinador de Morena, Ricardo Monreal, autor de la iniciativa, agradeció a los legisladores por «resistir» las fuertes presiones de las cúpulas empresariales y sus cabilderos, quienes buscaron frenar la aprobación de la ley. «El interés superior de la niñez es un deber constitucional y moral que obliga a poner su salud por encima de todo», sentenció el diputado Emiliano Álvarez López (Morena).

Un cóctel de riesgos: Los daños que alertaron los legisladores

Durante el debate, los diputados expusieron con crudeza los peligros que estas bebidas, a menudo publicitadas como inofensivas, representan para la juventud. Lejos de ser un simple refresco, su consumo se asocia con una alarmante lista de padecimientos.

Basándose en evidencia científica, los legisladores ejemplificaron los riesgos de la siguiente manera:

  • Problemas cardiovasculares: Pueden provocar alteraciones en el ritmo cardíaco (arritmias) y en la presión arterial, llegando en casos extremos, como advirtió la diputada Abigail Arredondo (PRI), a «muertes espontáneas».
  • Afectaciones a la salud mental: Se asocian directamente con crisis de ansiedad, trastornos de sueño, insomnio, falta de concentración y cambios de conducta que oscilan entre la euforia y la depresión.
  • Riesgo de adicciones: Su consumo a temprana edad puede ser una puerta de entrada al desarrollo de otras adicciones.
  • Peligrosa combinación con alcohol: Más del 43% de los consumidores jóvenes admiten mezclarlas con bebidas alcohólicas. La diputada Margarita García (PT) alertó que los energetizantes «ocultan los efectos de la intoxicación alcohólica», lo que aumenta drásticamente el riesgo de accidentes fatales.

La diputada Amancay González Franco (MC) fue más allá y cuestionó el «enfermizo interés» de las empresas productoras por captar al mercado juvenil, lanzando una pregunta retórica que resonó en el pleno: «Quieren una sociedad de zombis, adictos y enfermos, ¿Qué queremos, vida o alas?»

Regulación y siguientes pasos

La reforma faculta a la Secretaría de Salud (Ssa) para que, en un plazo no mayor a 180 días, emita una Norma Oficial Mexicana (NOM). Esta norma definirá con precisión qué sustancias y mezclas serán catalogadas como «energéticas» y cuáles serán consideradas de alto riesgo para menores, basándose en estándares internacionales.

Asimismo, la Ssa, en conjunto con la Secretaría de Educación Pública (SEP), deberá implementar campañas informativas a nivel nacional para alertar sobre los peligros de estas bebidas en un plazo máximo de 12 meses.

Con esta medida, México se suma a países como Reino Unido, Polonia y Alemania, que ya han implementado restricciones similares para proteger a su población más joven.


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