Fotografía: Más de 120 elementos militares auxilian a la población, mientras la gobernadora Delfina Gómez prepara un censo para entregar apoyos.
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Un diluvio histórico, equivalente a la lluvia de un mes completo en tan solo tres horas, ha sumido a Nezahualcóyotl en una grave crisis. Las inundaciones provocadas por las precipitaciones del fin de semana han afectado, según estimaciones del alcalde Adolfo Cerqueda, a cerca de 22,000 viviendas y negocios, obligando al despliegue del Ejército y la Guardia Nacional a través del Plan DN-III-E para auxiliar a miles de familias damnificadas.

Desde la mañana de este lunes 29 de septiembre, más de 120 elementos militares, en coordinación con Protección Civil y la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), trabajan en las colonias más afectadas, como José Vicente Villada y Ampliación Vicente Villada, realizando labores de desazolve, evacuación de personas y recorridos de vigilancia.

La gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, acudió personalmente al municipio para supervisar la respuesta. En una reunión en el Centro de Mando, aseguró que «ninguna familia tendrá que esperar para recibir apoyos» y anunció que se realizará un censo casa por casa, coordinado por la Secretaría del Bienestar federal, para canalizar la ayuda de manera directa.


El misterio del agua roja y las causas de fondo

Más allá de los altos niveles de agua, en colonias como Vicente Villada y Las Águilas surgió una alarma adicional: según el medio N+, el agua de la inundación se tiñó de un inquietante color rojo o rosa. Reportes locales atribuyen el fenómeno a los desechos de pintura de una fábrica de láminas en la zona, una muestra de la contaminación que agrava la emergencia.

Las autoridades han señalado que la catástrofe no se debe únicamente a la lluvia «atípica». El colapso del drenaje fue acelerado por la acumulación de basura —se han retirado 15 toneladas de desechos de los colectores— y por una infraestructura hidráulica que, según denuncias de los propios vecinos, es vieja y deficiente.

El alcalde Adolfo Cerqueda reconoció también una fuga en la tubería del Cárcamo de Bordo de Xochiaca, lo que complicó el desalojo del agua.

Prometen limpieza y desinfección

Una vez que los niveles de agua desciendan por completo, el gobierno estatal iniciará jornadas de limpieza y desinfección en calles, casas e incluso cisternas, ya que muchos residentes reportaron que el agua contaminada ingresó a sus depósitos.

Mientras tanto, las fuerzas armadas y los equipos de emergencia continúan trabajando en las 29 cuadras que aún presentan anegaciones severas, en una carrera contrarreloj para devolver la normalidad a uno de los municipios más poblados del país.


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