En un evento cargado de emoción en Plaza Carso, arropado por cientos de aficionados que coreaban su nombre, ‘Checo’ Pérez habló por primera vez como piloto de Cadillac en su tierra. Lejos de prometer victorias inmediatas, su discurso tuvo un tono de madurez, legado y despedida. «Regreso con este proyecto que es algo lindo y veo este proyecto como mi último gran proyecto que puedo hacer en la F1», declaró el piloto, confirmando las especulaciones sobre su retiro a mediano plazo.
Con un contrato firmado por dos años, Pérez fue honesto sobre los desafíos que le esperan a partir de 2026. Sabe que la undécima escudería de la parrilla, respaldada por General Motors, tendrá un camino cuesta arriba. «Firmé consciente de que va a ser un inicio duro, en el que difícilmente vamos a sumar puntos. Es un proyecto a largo plazo, no estoy pensando en los tiempos, sino en hacerlo exitoso», explicó.
Su rol en Cadillac será el de un veterano constructor, una pieza de experiencia invaluable para edificar un equipo desde cero. Hará mancuerna con otro piloto experimentado, Valtteri Bottas, con quien buscará liderar el desarrollo del monoplaza. «No tenemos esa necesidad de demostrar nada. Regresamos a empujar al equipo juntos», afirmó, destacando el respeto y la gran referencia que tendrá en el piloto finlandés.
Tras un año sabático en 2025 que le sirvió para reflexionar y valorar el tiempo con su familia, la decisión de Checo no fue impulsiva. Rechazó otras opciones para sumarse a un proyecto que, aunque arriesgado, le permite terminar su carrera en sus propios términos, construyendo un legado que vaya más allá de los trofeos.
El mensaje final para sus seguidores fue tan claro como emotivo, una invitación a una gira de despedida que durará, al menos, dos temporadas. «Disfrutemos mucho, que disfrutemos cada momento, cada resultado, es el último. Que regresemos a disfrutarlo juntos porque se nos va a ir muy rápido».

