En lo que se ha calificado como la intervención ambiental más grande en la historia de la capital, la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, anunció un megaproyecto para devolverle la vida a los pulmones olvidados de la ciudad: sus barrancas. Desde la emblemática Barranca de Tarango, en Álvaro Obregón, se detalló un plan que promete sanear y restaurar mil hectáreas de territorio verde antes de que finalice la década.
“Queremos que las barrancas se conviertan en verdaderos pulmones para la ciudad, libres de basura, descargas y construcciones irregulares”, sentenció Brugada, estableciendo un objetivo claro y una fecha límite contundente: tener las 26 barrancas completamente limpias para el 31 de diciembre de 2025.
El plan ataca de raíz los problemas crónicos que han asfixiado a estos ecosistemas: la acumulación de toneladas de basura, la deforestación descontrolada y las descargas de drenaje provenientes de asentamientos irregulares, factores que han mermado su capacidad de infiltrar agua y de albergar biodiversidad.
Una estrategia de tres ejes: saneamiento, vigilancia y empleo
El programa no se limita a la recolección de residuos. Su enfoque es integral y se sostiene sobre tres pilares fundamentales:
Restauración Ecológica: Incluye el saneamiento de cuerpos de agua, el tratamiento de descargas contaminantes y la revegetación masiva con especies nativas para recuperar el equilibrio del ecosistema.
Participación Ciudadana: Se crea la figura de los «Guardianes de las Barrancas», un programa que integrará a vecinos y jóvenes de las comunidades aledañas como vigilantes activos del territorio. Además, se habilitará una línea telefónica directa para que cualquier ciudadano pueda denunciar invasiones, contaminación o malas prácticas.
Justicia Socioambiental: Se implementará un programa de empleo temporal para que los propios habitantes de las zonas colindantes participen en las labores de limpieza y mantenimiento, generando un beneficio económico directo y fomentando el arraigo y compromiso con su entorno.
Coordinación sin precedentes: alcaldías y gobierno central
El éxito del plan dependerá de una meticulosa coordinación. Las responsabilidades se han distribuido de forma clara, destacando el papel de las alcaldías del poniente:
Álvaro Obregón: A su cargo tendrá la intervención de 5 barrancas (143 hectáreas).
Cuajimalpa: Responsable de 5 barrancas (50 hectáreas).
La Magdalena Contreras: Intervendrá 2 barrancas (35 hectáreas).
Tlalpan: Se encargará de 1 barranca (22 hectáreas).
A su vez, secretarías del gobierno central como la del Medio Ambiente (Sedema), Gestión Integral del Agua (Segiagua) y Obras y Servicios (SOBSE) asumirán la restauración de las hectáreas restantes hasta completar el objetivo.
Javier López Casarín, alcalde de Álvaro Obregón, celebró la iniciativa e informó de avances significativos, como el retiro de más de 2,700 toneladas de residuos en nueve de sus barrancas. Anunció además que su administración ya trabaja con la PROFEPA para obtener la certificación de “alcaldía limpia”.
Por su parte, Julia Álvarez Icaza, titular de Sedema, calificó el plan como «un acto de justicia socioambiental» que impulsa «un movimiento popular ambiental desde las periferias y hacia el centro», transformando a los vecinos en los guardianes de la vida de la ciudad.
Al tomar protesta a los nuevos Guardianes de las Barrancas, Clara Brugada cerró el evento con un llamado al compromiso colectivo para proteger estos espacios vitales, no solo para el medio ambiente, sino para el bienestar de toda la comunidad.

