La tarde del martes 22 de julio, la rutina de una de las zonas más turísticas y emblemáticas de la Ciudad de México se vio interrumpida por un estruendo. Una fuerte explosión colapsó por completo el establecimiento «Pollos Río», ubicado en la esquina de la Avenida Patriotismo y la calle Sombrerete.
De inmediato, personal de Protección Civil de la alcaldía Cuauhtémoc, quienes fueron los primeros en responder, junto con el Heroico Cuerpo de Bomberos y elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), acordonaron la zona para atender la emergencia.
Al frente de la operación, la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega se presentó en el sitio para supervisar las labores. “Estamos atendiendo una explosión que hubo en la Hipódromo Condesa. Gracias a nuestro personal de protección civil que fueron los primeros respondientes”, declaró la funcionaria en el lugar, confirmando el traslado de los dos heridos a hospitales cercanos con el apoyo de ambulancias de las alcaldías Cuauhtémoc y Benito Juárez.
Se registró una explosión al interior del establecimiento “Pollos Río”, resultando dos personas lesionadas.
El primer respondiente fue Protección Civil Cuauhtémoc, que acudió de inmediato para asegurar la zona y brindar atención inicial.
Una ambulancia de la alcaldía Benito… pic.twitter.com/CGKm2P65HX— Alessandra Rojo de la Vega (@AlessandraRdlv) July 22, 2025
El Rescate: héroes entre los escombros
Uno de los momentos más dramáticos del suceso fue el rescate de un empleado de 36 años que quedó atrapado bajo los restos del local. Elementos de la Fuerza de Tarea «Zorros» de la SSC, un grupo de élite, escucharon los comandos de voz de la víctima y actuaron de inmediato.
En una rápida acción que fue elogiada por el titular de la SSC, Pablo Vázquez Camacho, los oficiales removieron trozos de cemento y varillas hasta que uno de ellos logró introducirse entre los escombros y sacar al trabajador, quien fue puesto a salvo y atendido. El segundo lesionado, un ciudadano extranjero de 37 años que pasaba por el lugar, fue herido por los restos que se proyectaron tras la explosión.
Adiós a un ícono de la Condesa
Más allá de los daños materiales, la explosión significó la pérdida de un verdadero ícono de la colonia. Fundado en 1946, «Pollos Río» era mucho más que una rosticería; era un punto de referencia y parte de la memoria colectiva de generaciones de capitalinos. Con casi 80 años de servicio ininterrumpido, su repentina desaparición deja un vacío en el paisaje urbano y sentimental de la Condesa.

