Fotografía: Un acta pública del Comité de Monumentos de 2020 confirma que su reinstalación fue aprobada,
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Las estatuas de los líderes revolucionarios Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara, que conmemoraban su histórico encuentro en la capital mexicana, han sido retiradas del Jardín Tabacalera por la alcaldía Cuauhtémoc, en una acción que ha encendido un acalorado debate político y social.

La administración encabezada por la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega justificó la remoción, afirmando que el monumento carecía de los permisos necesarios. “Ni el Che ni Fidel pidieron autorización para instalarse en Cuba… y tampoco en la Tabacalera. Pero aquí sí se cumple la ley”, sentenció la funcionaria en sus redes sociales, asegurando que en los archivos de la alcaldía “no existe un solo papel que autorice su instalación”.

Sin embargo, la versión de la alcaldesa ha sido puesta en entredicho por documentos oficiales. El acta de la Séptima Sesión Extraordinaria del Comité de Monumentos y Obras Artísticas en Espacios Públicos (COMAEP), celebrada el 3 de noviembre de 2020, demuestra que el organismo aprobó “por mayoría calificada” la reinstalación del monumento en el mismo Jardín Tabacalera.


Dicho documento, de consulta pública, revela que en la sesión participaron funcionarios de la propia alcaldía Cuauhtémoc y que la solicitud se fundamentó en una petición de los vecinos de la colonia, contradiciendo el argumento de Rojo de la Vega sobre atender quejas ciudadanas para el retiro.

El “Monumento Encuentro”, obra del escultor Óscar Ponzarelli, fue instalado originalmente en 2017 para conmemorar el primer aniversario luctuoso de Fidel Castro y el hecho histórico de que ambos personajes planearon la Revolución Cubana desde la Ciudad de México en 1955, tras conocerse muy cerca de esa zona.

Desde su colocación, las figuras han sido un punto de controversia, sufriendo actos de vandalismo con pintura y siendo el foco de protestas tanto de detractores, que los consideran tiranos, como de simpatizantes, que los ven como íconos de la resistencia.

La polémica ha escalado hasta Palacio Nacional. La presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó la decisión y sugirió que las estatuas podrían ser reubicadas en otro sitio, de forma similar a como se gestionó el monumento a Cristóbal Colón. “Es un momento histórico, más allá de estar de acuerdo o no”, sostuvo la mandataria.

Mientras tanto, las esculturas se encuentran bajo resguardo de la alcaldía sin un destino claro. Colectivos como el Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba han calificado la acción de “unilateral y cobarde” y han convocado a una manifestación para el próximo 26 de julio, fecha emblemática de la Revolución Cubana, para exigir la restitución del monumento a su lugar en el espacio público.


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