Con el objetivo de transformar la manera en que se gestiona la metrópoli más grande de Norteamérica, hoy se formalizó una alianza estratégica de alto nivel. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Gobierno de la Ciudad de México y el prestigioso Centro Zicklin de la Escuela Wharton de la Universidad de Pensilvania suscribieron un convenio para desarrollar el proyecto “Gobernanza Metropolitana de la ZMVM y Cooperación Sur-Sur”.
Este acuerdo establece las bases para diseñar un modelo integral de gobernanza que responda a los desafíos más urgentes de la región. Durante la presentación, Alejandro Encinas Rodríguez, Secretario de Metrópolis, calificó la iniciativa como una «oportunidad histórica inmejorable» para consolidar una visión de futuro centrada en las personas y el medio ambiente.
El convenio adquiere una relevancia crítica ante los retos que enfrenta el Valle de México. Encinas subrayó la necesidad de proteger el «Bosque de Agua», un ecosistema vital para la ciudad, y de gestionar la creciente movilidad que generarán los nuevos megaproyectos de infraestructura, como los trenes al AIFA y a Toluca, y el trolebús a Chalco.
Uno de los pilares más innovadores del acuerdo es su enfoque en la cooperación Sur-Sur. Más allá de resolver los problemas locales, el proyecto establecerá una red de intercambio de soluciones (ARCO SUR) con las ciudades de Manaos (Brasil) y Luanda (Angola). Esto posiciona a la Ciudad de México no como un receptor de ayuda, sino como un generador de conocimiento y un referente de resiliencia para otras metrópolis del sur global.
El respaldo académico es el motor de la iniciativa. El Dr. Eduardo Robledo, del Programa Universitario de Gobierno (PUGOB) de la UNAM, aseguró que el trabajo ya está en marcha. Se instalará un Comité Técnico conformado por una decena de los institutos y programas más importantes de la UNAM, como los de Estudios sobre la Ciudad (PUEC), Ecología (IE), Investigaciones Sociales (IIS) y Cambio Climático (PINCC), garantizando un enfoque multidisciplinario que combina ciencia y política pública.
El proyecto tiene una meta clara y ambiciosa: el modelo de gobernanza resultante será presentado ante el mundo en la COP30, la Conferencia de las Partes sobre el cambio climático que se celebrará en Belém, Brasil, en 2025, consolidando a la Ciudad de México como un actor clave en la agenda urbana y ambiental global.

