Fotografía: Pese a la reciente extracción de más de 700 toneladas de basura la presa se desbordó de nuevo el domingo 22 de junio tras las intensas lluvias.
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La historia se repite en Naucalpan. Apenas unos días después de que las autoridades retiraran un tapón de basura de 20 metros de profundidad y más de 700 toneladas de residuos, la Presa Los Cuartos volvió a desbordarse este domingo, sumiendo varias calles de la colonia San Rafael Chamapa bajo corrientes de aguas negras y espuma.

Las intensas lluvias, posiblemente intensificadas por los remanentes del huracán Erick, provocaron el colapso. En redes sociales, los videos de los propios vecinos documentan la crisis: la avenida 16 de septiembre convertida en un río, vehículos atrapados y el agua invadiendo viviendas. “¿Y el desazolve? ¿Y las supuestas prevenciones?”, cuestionan los residentes, frustrados, al ver que las labores de limpieza no fueron suficientes para evitar el desastre anual.

La Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha respondido, precisando que las anegaciones en las calles no se deben a un desbordamiento descontrolado, sino a la gran cantidad de lluvia y a «maniobras controladas» para seguir desazolvando la presa. Según la dependencia, la llamativa espuma blanca que cubrió la zona es resultado de la velocidad con la que descendió el agua liberada.

Sin embargo, esta explicación no calma a los habitantes, quienes denuncian que el problema de fondo es una combinación de mantenimiento insuficiente, la basura que presuntamente llega del municipio vecino de Huixquilucan y la falta de una infraestructura hidráulica adecuada para hacer frente a la temporada de lluvias.

En la zona ya se encuentran elementos de Protección Civil, la Guardia Nacional y el Organismo de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (OAPAS), quienes realizan labores de monitoreo y limpieza con equipo especializado. Mientras tanto, el gobierno municipal de Naucalpan realiza un censo de las afectaciones y la Comisión de Aguas del Estado de México (CAEM) apoya con la limpieza de cisternas.

Para los afectados, la presencia de las autoridades es un paliativo ante una crisis que, aseguran, podría prevenirse. Con sus bienes en riesgo y la preocupación por las enfermedades que acarrean las aguas contaminadas, los naucalpenses enfrentan, una vez más, las consecuencias de un problema que sigue fluyendo sin una solución definitiva a la vista.


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