El emblemático Reloj Chino, testigo silente de la historia en la esquina de Bucareli y Artículo 123, ha vuelto a la vida. Después de un periodo de inactividad, su maquinaria fue reparada por un maestro relojero monumental, devolviendo la hora exacta a este punto de referencia de la Alcaldía Cuauhtémoc.
La iniciativa fue coordinada por la Dirección General de los Derechos Culturales de la alcaldía, como parte de una estrategia de recuperación del patrimonio. «Conservar nuestros monumentos también es proteger la memoria de la ciudad», afirmó la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega al confirmar el éxito de la primera fase de los trabajos.
Aunque el reloj ya se encuentra en funcionamiento, la administración local ha programado una segunda etapa que consistirá en una intervención integral. El objetivo es garantizar su conservación a largo plazo, siguiendo los más estrictos criterios técnicos y legales para la protección de monumentos históricos.
El rescate del reloj también arroja luz sobre un desafío mayor: la paulatina desaparición del oficio de maestro relojero. Fuentes de la alcaldía señalaron que los dos especialistas de planta que cuidaban de estos tesoros se jubilaron en 2024, obligando al gobierno a buscar expertos externos para continuar con la vital labor de mantenimiento.
Inaugurado el 29 de septiembre de 1921, el Reloj Chino fue un obsequio de la dinastía Qing como un gesto de amistad del pueblo chino hacia México. Desde entonces, no solo es un símbolo de la relación entre ambas naciones, sino una pieza fundamental del paisaje urbano y la identidad del corazón de la capital.

