El anuncio de la Presidenta Claudia Sheinbaum de que está haciendo todo lo necesario para retirar la concesión del Parque Bicentenario, es apenas la punta del hilo negro de un grave problema donde se pone en riesgo la vida y seguridad de miles de asistentes a sus eventos, mayoritariamente. Falta de seguridad, prepotencia de vigilantes privados, manejo arbitrario de las instalaciones, como las grúas que provocaron la muerte de dos jóvenes fotógrafos, precios arbitrarios, cancelación de eventos sin previo aviso y toda una serie de intimidaciones, acoso, discriminación al personal y jornadas laborales en exceso y sin ninguna protección social, envuelven a estos espectáculos.
El cobro y pago de cervezas, la producción, la infraestructura, la música, la bebida, el diseño y las experiencias al interior de los conciertos y festivales de la Ciudad de México están acaparados, con grandes ganancias para sus concesionarios. En el caso de la tragedia reciente, la Fiscalía de la Ciudad de México tiene en la mira a cuatro empresas involucradas en la organización del festival Axe Ceremonia, donde dos fotógrafos fallecieron por la caída de una grúa que no estaba permitida. Bertha Alcalde, la fiscal capitalina, declaró que dos de esas empresas fueron subcontratadas. De todo este enjambre de irregularidades son apenas ocho socios que controlan la producción de conciertos en CDMX a través de al menos 17 empresas, los que ponen en riesgo a los asistentes por no cumplir cabalmente con las normas de seguridad.
Este mundo de irresponsabilidades comenzó a aflorar luego que la tarde del 5 de abril una grúa de alto tonelaje cayó sobre dos fotoperiodistas, causándo la muerte inmediata.
De acuerdo a información publicada en medios, el proceso para que este parque cayera en manos de un privado, solo tardó 140 días. Hoy la presidencia de la República acelera los trámites para retirar esa concesión y dejarlo bajo la responsabilidad de la Secretaría de Cultura Federal y que será coordinado conjuntamente con el Gobierno de la Ciudad de México.
“Sobre el Parque Bicentenario, se está haciendo todo para retirar la concesión. Hay algunos temas jurídicos que está viendo la consejera jurídica y la secretaria de Sedatu y el INDAABIN, pero se va a retirar la concesión; queremos que este parque sea operado por la Secretaría de Cultura”, afirmó la jefa del ejecutivo.
Agregó que no le ve ningún sentido que el Parque Bicentenario este concesionado. Fue, recordó, una concesión que se otorgó a finales del año 2000, casi al final del sexenio de Peña Nieto y a la entrada del Presidente López Obrador. Entonces, nuestro objetivo es que ese parque sea operado por la Secretaría de Cultura federal en coordinación, evidentemente, con el Gobierno de la Ciudad de México, dado que está en la Ciudad de México.
Ese parque es donde estaba la Refinería de Azcapotzalco; en realidad, el parque está en el perímetro de la alcaldía Miguel Hidalgo, no en Azcapotzalco, sino en sus límites, y el objetivo es que sea operado por la Secretaría de Cultura.
Dijo que para evitar lo sucedido en el Parque Bicentenario, propuso mayor responsabilidad tanto a las empresas como a las alcaldías, ya que de esa manera también se evitarán accidentes como el desplome de una estructura de acero sucedido recientemente en la Alcaldía Gustavo A. Madero.
FOTOGRAFÍA: EDUARDO JIMÉNEZ

