Después de una huelga de siete semanas que paralizó la mayor parte de la producción de aviones, los trabajadores de Boeing en la Costa Oeste de Estados Unidos han aceptado un nuevo contrato, según informó la Asociación Internacional de Maquinistas y Trabajadores Aeroespaciales (IAM). Este acuerdo, que puso fin a la primera huelga de este tipo en 16 años, fue aprobado por un estrecho margen del 59% y asegura un aumento salarial del 38% distribuido en cuatro años.
La huelga, que comenzó el 13 de septiembre, involucró a aproximadamente 33 mil trabajadores encargados de la producción de modelos como el exitoso 737 MAX y los aviones de fuselaje ancho 767 y 777. Los trabajadores exigían un aumento del 40% en los salarios y la restauración de una pensión de beneficio definido, eliminada hace una década. El nuevo acuerdo, aunque no cumplió totalmente con las demandas originales, representa un paso significativo en las negociaciones laborales de Boeing y alivia la presión sobre su CEO, Kelly Ortberg, tras semanas de incertidumbre y rechazo de ofertas anteriores.
El impacto de la huelga en las finanzas de Boeing fue notable, con pérdidas estimadas de 100 millones de dólares diarios en ingresos. Este golpe financiero obligó a la empresa a recaudar 24 mil millones de dólares de los inversores para proteger su calificación crediticia. Ahora, la producción del 737 MAX, que antes de la huelga estaba prevista en 38 unidades por mes, se mantendrá en cifras bajas mientras se reanuda el ritmo normal de fabricación.
El nuevo contrato promete un salario anual promedio de 119 mil 309 dólares para los maquinistas al término del período de cuatro años, comparado con los 75 mil 608 dólares anteriores. Además, cada miembro del sindicato recibirá un bono de ratificación de 12 mil dólares, lo que representa un gasto total de 396 millones de dólares para la empresa.
Ortberg enfrentará el desafío de reconstruir las relaciones con los trabajadores del noroeste del Pacífico, quienes han expresado durante la huelga su frustración acumulada por años de salarios por debajo de la inflación y un costo de vida en aumento. Boeing, por su parte, ya anticipó la necesidad de reentrenar a parte de su personal tras el largo período sin actividad en las fábricas.
La aceptación de este contrato marca el inicio de un proceso de recuperación tanto para la fuerza laboral como para la estabilidad financiera de Boeing.

