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La Fiscalía General de la República (FGR) confirma la utilización de drones en ataques del crimen organizado en el desierto de Sonora, alarmando a la población local.

La violencia en el desierto de Sonora ha adoptado una nueva y peligrosa modalidad: ataques dirigidos con drones. Así lo confirmó el delegado de la Fiscalía General de la República (FGR), Francisco Sergio Méndez, quien informó sobre dos incidentes en Caborca, una ciudad que forma parte de un corredor transfronterizo crucial para el tráfico de drogas y personas hacia Estados Unidos, así como de armas hacia México.

Méndez señaló que varias células criminales en la región están fabricando sus propias armas explosivas y que estos ataques no son un asunto menor. Los municipios de Santa Ana, Altar, Caborca, Sáric, Atil, Tubutama, Oquitoa, Pitiquito, Trincheras, Sonoyta y San Luis Río Colorado han sido particularmente afectados, manteniendo a sus habitantes en un estado de terror constante.

Las hostilidades entre los cárteles del crimen organizado en la zona han resultado en frecuentes enfrentamientos bélicos, causando daños colaterales significativos a personas, viviendas e infraestructura. Las autoridades federales, incluyendo la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Secretaría de Marina (Semar) y la Guardia Nacional (GN), están respondiendo con medidas intensivas y monitoreando el espacio aéreo las 24 horas del día.

“Es una nueva modalidad que han adoptado, pero estamos implementando las acciones más fuertes con los recursos de alta tecnología disponibles en nuestras fuerzas de seguridad”, declaró Méndez. Además, mencionó que los grupos criminales han modificado automotores y fabricado armas, resultando en el aseguramiento de vehículos blindados y otras armas de alta letalidad, que se entregan inmediatamente al Ejército por ser de uso exclusivo de la institución.

Méndez subrayó que las fuerzas federales y estatales están desplegadas en todas las áreas afectadas, trabajando arduamente para contrarrestar esta nueva amenaza. Aunque la magnitud del problema puede no ser evidente para la sociedad, los esfuerzos continúan ininterrumpidamente para garantizar la seguridad en la región.

La confirmación de estos ataques con drones marca un preocupante aumento en la capacidad tecnológica y la audacia del crimen organizado en Sonora, poniendo en evidencia la urgente necesidad de reforzar las medidas de seguridad en esta conflictiva área fronteriza.


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