Fotografía: La oposición acusa un acto de revancha autoritaria para silenciar las críticas por corrupción.
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La tensión en el Senado de la República escaló a un nuevo nivel este jueves, después de que Morena y sus aliados utilizaran su mayoría en la Junta de Coordinación Política (Jucopo) para destituir al senador del PRI, Alejandro «Alito» Moreno, de la presidencia de la estratégica Comisión de Marina. La medida, calificada por el PRI como una «venganza política», fue justificada por el oficialismo como un simple reajuste técnico.

El senador morenista Carlos Lomelí Bolaños fue nombrado de inmediato como el nuevo presidente de la comisión, consolidando el control del partido gobernante sobre un área clave del legislativo.

El argumento: “pérdida de proporcionalidad”

Adán Augusto López, coordinador de Morena y presidente de la Jucopo, fue el encargado de defender la decisión. Explicó que el movimiento se debe a que la bancada del PRI se redujo a 13 integrantes tras la renuncia del senador Néstor Camarillo, quien se unió a Movimiento Ciudadano.

“Cambió la proporcionalidad. Es la misma razón por la que perdieron una vicepresidencia que hasta el periodo pasado sostuvieron. Se van reduciendo los espacios que le correspondían”, argumentó López, negando enfáticamente que se tratara de una revancha contra el líder priista. «Se lo digo claramente», sentenció.

La Acusación: “¡es un acto de venganza!”

La respuesta del PRI fue inmediata y contundente. Tanto Alejandro Moreno como el coordinador de su bancada, Manuel Añorve, acusaron al oficialismo de ejecutar una venganza planeada para acallar las voces críticas.

«Este no es un tema de proporcionalidad o de espacio; este es un tema político y hay que decirlo porque les duele», declaró un desafiante Alejandro Moreno. Aseguró que la medida es una represalia por sus constantes denuncias sobre corrupción y el «huachicol fiscal». «Ya vimos que les dolió y agrietó la 4T», añadió.

Por su parte, Manuel Añorve calificó la acción como «un acto visceral, que no mide las consecuencias». Advirtió que, a pesar de la maniobra, no lograrán silenciarlos. «A Alejandro Moreno no lo van a callar, no nos vamos a callar, vamos a seguir denunciando», afirmó.

El choque evidencia la profunda polarización en la Cámara Alta, donde un ajuste legislativo es visto por la oposición como un claro intento de la mayoría por usar su poder para castigar la disidencia.


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