La tarde del martes (19/08/25), una escena perturbadora condujo a la detención de dos individuos y destapó una presunta red de fraude que lucraba con el dolor de los dueños de mascotas. Elementos de la policía estatal, durante una inspección en la zona de Tepalcapa, interceptaron una camioneta blanca de la cual emanaba un olor putrefacto.
Atención si incineraste con recuperación a un animalito en Crematorio Safari, revisa tus cenizas ya que puedes haber sido víctima de fraude y tu animalito terminó en la basura, acaban de detener en Cuautitlán a empleados de ese lugar con cadáveres que llevaban a desechar. … pic.twitter.com/Medxddk1Yd
— Abogado Animalista (@LicAnimalista) August 20, 2025
Dentro de bolsas de basura en la batea del vehículo, los oficiales encontraron una terrible sorpresa: decenas de cadáveres de perros. Los detenidos fueron identificados como supuestos empleados del
«Crematorio Safari», un negocio ubicado en la colonia Plan de Guadalupe.
La detención se derivó de denuncias ciudadanas y anónimas que alertaban sobre las prácticas del establecimiento. Según los testimonios, el crematorio cobraba paquetes de incineración con costos que iban desde los 450 hasta más de 3 mil pesos, pero en lugar de entregar las cenizas de las mascotas, presuntamente proporcionaba restos de madera quemada mientras los cuerpos de los animales eran desechados.
Una de las denunciantes afirmó haberse percatado del engaño al revisar la urna que le fue entregada. Tras el operativo, los dos sospechosos y los cuerpos de los animales fueron puestos a disposición de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) para iniciar las investigaciones correspondientes por maltrato animal, fraude y posibles delitos contra la salud pública.
En un giro inesperado, el presunto dueño del crematorio utilizó sus redes sociales para defenderse, asegurando que la detención fue injusta y resultado de no ceder a una supuesta extorsión de 250 mil pesos por parte de los policías estatales. Afirmó que su negocio tiene más de 20 años de operación sin quejas y que «no hay delito qué perseguir».

