La Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) ha expresado su seria preocupación y condena por el asesinato de Roberto Hernández, un padre buscador que fue ultimado a tiros el pasado 11 de agosto afuera de su domicilio en Ixtapaluca, Estado de México. Roberto buscaba incansablemente a su hijo, Johan Alain Hernández Vázquez, de 19 años, desaparecido desde el 3 de septiembre de 2024 en la misma localidad.
En un enérgico comunicado, la ONU-DH urgió a las autoridades mexicanas a llevar a cabo una investigación pronta y exhaustiva que considere como línea prioritaria el activismo de Roberto. “Es fundamental garantizar la protección de las personas buscadoras y llevar a cabo una investigación (…) que considere todas las líneas de investigación, incluida la relacionada con su labor en defensa de los derechos humanos”, enfatizó el organismo internacional.
Expresamos nuestra seria preocupación por el asesinato del #PadreBuscador Roberto Hernández, ocurrido el 11 de agosto en Ixtapaluca, #EstadoDeMéxico. Buscaba a su hijo Johan Alain Hernández Vázquez, desaparecido desde el 3 de septiembre de 2024.
Es fundamental garantizar la…— ONU-DH México (@ONUDHmexico) August 19, 2025
Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que la Fiscalía del Estado de México ya colabora con su gabinete para esclarecer el crimen, hasta la fecha las autoridades estatales no han emitido información pública sobre los avances en la indagatoria del homicidio.
Una crisis nacional: 30 buscadores asesinados
El asesinato de Roberto Hernández no es un hecho aislado, sino que se enmarca en un contexto de violencia sistemática contra quienes buscan a sus seres queridos. Según un informe de Amnistía Internacional, en México buscar a una persona desaparecida es una actividad de alto riesgo que ha cobrado la vida de al menos 30 familiares de personas desaparecidas desde 2011.
El organismo detalla que las y los buscadores se enfrentan constantemente a amenazas, ataques, extorsiones y desapariciones, lo que los obliga en muchos casos a desplazarse forzadamente para proteger su vida. Esta violencia se ve agravada por una profunda desconfianza en las autoridades, a menudo percibidas como ineficaces o, en el peor de los casos, cooptadas por el crimen organizado.
La activista Ceci Flores lamentó el asesinato con un mensaje que refleja el sentir de miles: “Mataron a otro padre buscador. Después de tantos años rascando tierra puedo decir que el mayor miedo de quienes buscamos a alguien, es irnos de este mundo con los brazos vacíos y él se fue así.
Ahora, ¿quién va seguir buscando a su hijo?”.
Por la desaparición de Johan Alain, cuatro personas ya se encuentran bajo proceso penal, tres de ellos señalados como amistades del joven. Sin embargo, la justicia para la familia Hernández Vázquez hoy parece más lejana que nunca.

