Fotografía: El decreto, publicado el lunes 4 de agosto, protege al árbol de ser talado por un desarrollo inmobiliario en la colonia Tlacoquemécatl del Valle.
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La batalla ha terminado y el árbol ha ganado. Vecinos de la alcaldía Benito Juárez celebraron este lunes la publicación en la Gaceta Oficial del decreto que nombra a «Laureano», un imponente laurel de 23 metros de altura, como Patrimonio Natural de la Ciudad de México. La declaratoria, firmada por la jefa de Gobierno, Clara Brugada, es el resultado directo de la movilización ciudadana para salvarlo de un proyecto inmobiliario.

«Estamos muy contentos por esta declaratoria, porque finalmente se logra cumplir una parte de este sueño donde queremos manifestar que la unión de los vecinos es tan importante al levantar la voz por un árbol”, expresó Patricia Solano, representante del colectivo en defensa de Laureano.

El conflicto se originó meses atrás, cuando la desarrolladora Núcleo Urbano comenzó la construcción de un complejo de lujo en el predio número 48 de la calle Miguel Laurent. Los vecinos denunciaron que el proyecto implicaba la tala del árbol, que según ellos tiene 115 años de antigüedad.

El gobierno capitalino, a través de la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema), intervino y, en lo que los activistas calificaron como un «tiempo récord», emitió el decreto protector. Aunque el documento oficial estima la edad del árbol en 35 años, lo clasifica como «árbol singular», justificando su inclusión no por su longevidad, sino por «sus dimensiones sobresalientes, su presencia paisajística destacada en la zona, y su fuerte vínculo simbólico con la comunidad que ha promovido su conservación».

La iniciativa fue respaldada por legisladores de Movimiento Ciudadano. La diputada Laura Ballesteros lo describió como “un árbol que enfrentó a los poderosos y ganó, resistió la tala y fue defendido por su comunidad”, mientras que el congresista Royfid Torres lo calificó como «una batalla ganada en pro del medio ambiente».


Esta victoria ciudadana se suma a la reciente declaratoria del «Viejo de Agua», un ahuehuete de más de 700 años en Azcapotzalco, consolidando una tendencia en la que la participación comunitaria se vuelve clave para la protección del patrimonio natural y biocultural de la capital.


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