Fotografía: La disposición incluye bovinos, bisontes y caballos.
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El sector ganadero mexicano recibió un duro golpe este miércoles 9 de julio, después de que el gobierno de Estados Unidos anunciara el cierre inmediato y total de su frontera a la importación de ganado vivo procedente de México. La decisión fue tomada tras confirmarse un nuevo caso de gusano barrenador del ganado (Cochliomyia hominivorax) en el estado de Veracruz.

La secretaria de Agricultura estadounidense, Brooke Rollins, informó que la medida es una acción de emergencia para proteger al hato ganadero de Estados Unidos de una posible reintroducción de esta devastadora plaga.

«Tras la confirmación de un caso de gusano barrenador en Veracruz, se ha decidido el cierre inmediato del comercio de ganado vivo a través de la frontera sur con México», señaló la funcionaria en un comunicado. La restricción no solo afecta a los bovinos, sino que se extiende a bisontes y caballos que provengan de pastizales mexicanos.


El gusano barrenador es una larva de mosca que se alimenta de tejido vivo en heridas de animales de sangre caliente, incluyendo al ganado y a los seres humanos. Su presencia puede causar lesiones graves e incluso la muerte, con el potencial de generar pérdidas económicas millonarias en muy poco tiempo.

Esta plaga fue erradicada de México en la década de 1990 gracias a un exitoso y costoso programa de cooperación binacional que duró décadas. Desde entonces, se mantiene una estricta barrera de vigilancia epidemiológica en la frontera sur del país para evitar su reingreso. La aparición de un solo caso en territorio nacional activa las más severas alarmas y protocolos sanitarios.

La noticia representa una amenaza económica significativa para los productores mexicanos, especialmente para los de los estados del norte como Chihuahua, Sonora, Durango y Coahuila, que son los principales exportadores de becerros hacia los Estados Unidos, un mercado que genera cientos de millones de dólares al año.

Se espera una reacción inmediata por parte de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) y del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) de México. El protocolo habitual exige la cuarentena inmediata de la zona afectada en Veracruz, un barrido epidemiológico para detectar otros posibles casos y la intensificación de las medidas de control para demostrar a las autoridades estadounidenses que el brote está contenido y poder así reabrir la frontera lo antes posible.


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