Fotografía: "Gentrificación es despojo": Preparan la primera gran protesta ciudadana en la CDMX.
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Con el lema «Gentrificación no es progreso, es despojo», una coalición de organizaciones y habitantes de la capital se prepara para tomar pacíficamente uno de los epicentros de este fenómeno. Este viernes 4 de julio, a las 3:30 de la tarde, el Foro Lindbergh del Parque México será el escenario del primer encuentro masivo que busca articular una respuesta colectiva al desplazamiento urbano.

La elección del lugar no es casual. La colonia Hipódromo Condesa, con alquileres que superan los 27,000 pesos mensuales y una creciente presencia de viviendas dedicadas a plataformas como Airbnb, es, según los organizadores, un símbolo de cómo la especulación inmobiliaria y el turismo masivo están expulsando a los residentes de toda la vida.

A diferencia de una marcha tradicional, el evento está concebido como una concentración pacífica y creativa. El objetivo principal, según explicó una integrante del Frente Anti Gentrificación Mx, es escuchar. «Este frente es para escuchar a las personas y vecinos que han sido despojados de sus viviendas. Queremos conocerlos, escucharlos y, a partir de ahí, decidir cómo actuar”, señaló la activista.

El programa está diseñado para fomentar la participación y la denuncia comunitaria. Se instalará un «tendedero antigentrificación» donde los asistentes podrán colgar pancartas, fotos y testimonios. De las 16:00 a las 18:00 horas, se abrirá un micrófono para que los afectados compartan sus experiencias, mientras el colectivo «Pasteupmorras» impartirá un taller para crear stickers de protesta, que posteriormente serán pegados en los alrededores.

La convocatoria ha sido impulsada por una red diversa que incluye al Frente Anti Gentrificación Mx, el Frente Nacional de las 40 Horas y varias cuentas en redes sociales dedicadas a la defensa de la vivienda digna, demostrando una movilización ciudadana que crece desde las bases y el activismo digital.

Con esta acción, los organizadores no solo buscan denunciar el encarecimiento y el acaparamiento inmobiliario, sino también comenzar a tejer redes vecinales más fuertes que puedan defender la identidad de sus barrios y el derecho fundamental a permanecer en ellos.


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