Fotografía: El párroco, de 30 años, fue atacado la mañana del lunes 30 de junio cuando iba a visitar a un enfermo; la Diócesis cree que fue una confusión.
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La violencia que azota al país ha tocado una vez más a la Iglesia Católica. La mañana de este lunes, el sacerdote Héctor Alejandro Pérez, párroco de la iglesia de San Francisco de Asís, fue brutalmente atacado a balazos mientras se dirigía a visitar a un enfermo en la colonia Gaviotas Sur de esta ciudad. Su estado de salud se reporta como crítico, con un pronóstico reservado.

Los hechos ocurrieron aproximadamente a las 5:45 a.m., cuando el padre Héctor, de 30 años, salía de la casa parroquial. Según los primeros informes, fue interceptado por dos individuos a bordo de una motocicleta que abrieron fuego contra su vehículo, un Nissan Sentra, hiriéndolo de gravedad antes de darse a la fuga.

Tras la agresión, el sacerdote fue trasladado de emergencia al Hospital Rovirosa, donde fue sometido a una compleja cirugía. El parte médico es alarmante: sufrió fractura expuesta de húmero, múltiples lesiones internas en órganos vitales como el diafragma, el colon y el hígado, y la pérdida del bazo (lesión de vaso grado 5), que tuvo que ser extirpado. Debido a la severidad de las heridas y la considerable pérdida de sangre, permanecerá intubado hasta por 72 horas.

Episcopado Condena el Ataque; Piden Donadores

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) expresó su «profunda consternación y cercanía fraterna ante el cobarde ataque», condenando el acto y uniéndose en oración por la recuperación del presbítero.

Por su parte, la Diócesis de Tabasco manifestó su «repudio total a esta acción de barbarie» y señaló que la principal hipótesis es que la agresión fue producto de una trágica confusión. «Se cree que fue origen de una confusión con alguna otra persona», se lee en el comunicado diocesano.

Ambas instituciones han hecho un llamado urgente a la comunidad para donar sangre en el Hospital Rovirosa, un recurso vital para la recuperación del padre.

Mientras la comunidad católica se une en cadenas de oración, este atentado subraya la vulnerabilidad de todos los ciudadanos ante la crisis de inseguridad, mostrando que ni los ministros de culto, en pleno ejercicio de su labor pastoral, están a salvo de la violencia que permea en la sociedad.


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