Fotografía: Se requiere inversión para mantenimiento y rehabilitación de su infraestructura.
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A 50 años de la puesta en servicio del drenaje profundo que cuenta con 272 kilómetros de túneles para impedir que la Ciudad de México se inundé, los problemas se incrementan cada vez más en temporada de lluvias, afectando la vida de quienes habitan en barrios y colonias de las 16 alcaldías de la Ciudad de México, donde también predomina la falta de agua potable.

Lo anterior surge del foro “La obra oculta”, organizado por la diputada Miriam Saldaña Cháirez (PT), del Congreso local con el que se recordaron los 50 años del drenaje profundo de la Ciudad de México, inaugurado en el año 1975.

Durante las diferentes intervenciones, la congresista Saldaña Cháirez aseguró que esta obra sigue siendo la más grande de la capital, ya que en su creación participaron 11 mil
trabajadores, 500 ingenieros y siete empresas mexicanas, como un esfuerzo
nacional en el que perdieron la vida más de 50 mexicanos.

Sin embargo, de acuerdo a información consultada, se estableció que para que el drenaje profundo de la Ciudad de México funcione mejor, se requiere inversión sostenida en mantenimiento y rehabilitación de la infraestructura existente, así como en la construcción de nuevas obras complementarias.

Esto incluye la limpieza regular de canales y desagües, la revisión de la inclinación del terreno, y la rehabilitación de pozos de absorción. Además, es crucial considerar factores como el estudio geológico, la capacidad hidráulica del terreno y el comportamiento de las corrientes al diseñar nuevas obras.

En el foro del Congreso local, se informó que este sistema marcó el fin de un sistema hídrico visible, y que actualmente cuenta con 272 kilómetros de túneles de siete metros de diámetro.

Aseguró que este foro ayudaría a comprender la complejidad de esta obra, más allá
de su dimensión técnica, en su lado histórico y social. Recordó el libro “La obra oculta”, escrito por el ponente José Alberto Nochebuena, quien documenta la relación de esta infraestructura con territorios urbanos, además de presentar un plan general para resolver problemas de hundimientos e inundaciones.

Recalcó que hoy siguen los retos para mejorar la vida de los barrios que son
afectados por la lluvia, problemas de drenaje y falta de agua potable.

En su exposición, José Alberto Nochebuena refirió que en su momento era fundamental atender las inundaciones que tenía la capital hasta los años 50, como lo muestran imágenes donde calles emblemáticas como 16 de Septiembre o Madero, en el Centro Histórico, aparecen convertidas en lagos de aguas negras.

Afirmó que las soluciones basadas en túneles profundos empezaron en la década
de los cincuentas, y hoy sigue siendo un saber que permite a la ciudad su vigencia a pesar de los retos actuales.

El foro contó con la presencia del único buzo de aguas negras profundas del mundo,
Julio César Cu Cámara, quien fue reconocido por la legisladora Saldaña Cháirez por 42 años de labor invaluable para mantener el funcionamiento del drenaje.


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