Con la participación de especialistas del Instituto de Astronomía (IA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), un equipo internacional logró el hallazgo de un peculiar sistema planetario alrededor de la estrella enana roja LHS 1903, cuyo acomodo desafía todo lo que la ciencia espacial daba por sentado.
La investigación, que fue publicada recientemente en la prestigiada revista científica Science, contó con el trabajo de los investigadores universitarios Yilen Gómez Maqueo Chew, Laurence Sabin y Sebastián Carrazco Gaxiola. Para lograr este avance, el equipo se apoyó en las observaciones del telescopio suizo-mexicano SAINT-EX, operado por la UNAM desde el Observatorio Astronómico Nacional en San Pedro Mártir, Baja California.
El descubrimiento ha sacudido a la comunidad astronómica porque los cuatro exoplanetas de este sistema, ubicados a más de 100 años luz de la Tierra, presentan una configuración calificada como «rara». A diferencia de nuestro sistema solar —donde los cuerpos rocosos (como la Tierra o Marte) están cerca del Sol y los gaseosos (como Júpiter) en el exterior—, la estrella LHS 1903 tiene un orden intercalado.
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— UNAM (@UNAM_MX) April 1, 2026
Yilen Gómez Maqueo Chew, coordinadora del proyecto SAINT-EX, detalló que el planeta más cercano a su estrella (LHS 1903 b) es rocoso, seguido por dos objetos gaseosos más pequeños que Neptuno (subneptunos), pero la gran sorpresa es el cuarto y último planeta (LHS 1903 e), el cual vuelve a presentar la densidad de un objeto rocoso.
Según las teorías actuales, el exceso de radiación «barre» el gas de los planetas cercanos, haciéndolos rocosos, mientras que la lejanía permite a otros conservar sus atmósferas. Sin embargo, el planeta exterior de este sistema rompe ese patrón. El equipo internacional sugiere que el planeta ‘e’ no «nació» al mismo tiempo que los demás, sino que se formó en un entorno distinto, probablemente cuando el sistema ya carecía del gas vital para la formación planetaria.
El rastreo de este enigmático sistema comenzó en 2019 con el Transiting Exoplanet Survey Satellite (TESS). Fue hasta 2022 cuando los expertos recurrieron al SAINT-EX para confirmar la existencia del tercer exoplaneta, y posteriormente, con la ayuda del Satélite de Caracterización de Exoplanetas (Cheops) de la Agencia Espacial Europea (ESA), encontraron la evidencia del cuarto cuerpo celeste.
Para Gómez Maqueo Chew, esta aportación científica es de vital importancia, pues ayuda a tener un panorama y un contexto mucho más amplio para comparar la evolución y la formación de otros sistemas solares frente al nuestro.

