La historia de lealtad y tragedia que conmovió a las redes sociales durante las fiestas decembrinas ha llegado a su desenlace. “Chicharrón”, el perro que sobrevivió milagrosamente prensado entre los fierros de un taxi volcado en la Calzada San Antonio Abad, falleció este domingo 4 de enero de 2026, confirmaron autoridades de la Agencia de Atención Animal (AGATAN) y el Heroico Cuerpo de Bomberos.
El can de raza criolla, de aproximadamente 12 años, no logró superar las secuelas del siniestro ocurrido en Nochebuena, donde su dueño, un taxista identificado como Rubén, perdió la vida al instante.
Un diagnóstico devastador: Entre el daño físico y el “corazón roto”
Aunque “Chicharrón” fue rescatado con éxito mediante equipo hidráulico y recibió atención prioritaria, su salud se deterioró progresivamente. Según el reporte médico, el animal presentaba daños internos severos y una fractura vertebral que inmovilizó sus extremidades traseras.
Sin embargo, los rescatistas y veterinarios que lo atendieron coinciden en un factor determinante: la tristeza.
“El daño interno y emocional era mucho. Chicharrón falleció de manera natural”, informó la AGATAN.
Los @Bomberos_CDMX rescataron de manera heroica a un perrito en Navidad Él estuvo en atención médica profunda y permanente, sin embargo dejó de comer y tomar agua los últimos 3 días
El daño interno y emocional era mucho
Chicharrón falleció ayer de manera natural
Nuestro pic.twitter.com/wnE1MwuSHn— Agencia de Atención Animal (@AgatanCdmx) January 6, 2026
Personal de bomberos que monitoreó su evolución detalló que, en los últimos tres días, el “lomito” dejó de comer y beber agua, entrando en un estado de depresión profunda tras la ausencia de su humano. “Creemos que murió de tristeza al no ver a su dueño; era una forma de ya no querer luchar”, declararon vulcanos a medios locales.
La verdad detrás del copiloto: Su nombre era ‘Odie’
Tras la viralización del rescate, familiares del taxista fallecido contactaron a las autoridades para esclarecer la identidad del can. Su verdadero nombre era “Odie” y llevaba más de una década al lado de Rubén.
La razón por la que el perro se encontraba en el taxi la noche del accidente no era casualidad. “Odie” sufría de ataques epilépticos, una condición que requería cuidados constantes. Por amor y precaución, Rubén lo integró a su rutina laboral diaria para no dejarlo solo en casa, convirtiéndolo en su eterno copiloto.
Un final rodeado de empatía
El deceso ocurrió la tarde del 4 de enero, horas después de que la familia de Rubén acudiera al hospital veterinario para visitarlo. Según los testigos, el animal pareció “despedirse” de ellos antes de sufrir un paro cardíaco definitivo.
El caso de “Chicharrón” (Odie) deja una huella imborrable en la Ciudad de México, recordándonos la importancia de la tenencia responsable y el vínculo inquebrantable que existe entre las mascotas y sus dueños, incluso más allá de la vida.

