Fotografía: Bajo la presión de la nueva orden ejecutiva de Donald Trump, la isla enfrenta su hora cero. Crédito de la fotografía a CiberCuba.
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La dictadura de Cuba ha emitido una alerta crítica a las aerolíneas internacionales que operan en la isla: a partir de este lunes 9 de febrero, el país ya no cuenta con reservas de combustible para aviación (JET-A1). La medida, confirmada por fuentes del sector a la agencia EFE, marca un punto de inflexión en el colapso económico que atraviesa la nación caribeña, exacerbado por el aislamiento geopolítico y la falta de suministros petroleros.

La parálisis en los aeropuertos es la consecuencia inmediata de la orden ejecutiva firmada el pasado 29 de enero por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El decreto amenaza con severos aranceles a cualquier nación que suministre crudo al régimen de Miguel Díaz-Canel, a quien Washington acusa de representar una amenaza para la seguridad nacional. Esta presión diplomática provocó que México, que en 2025 suplía el 44% de las importaciones cubanas, detuviera sus envíos en enero, sumándose al vacío dejado por Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro a principios de año.

Impacto en el turismo y la conexión aérea

Aerolíneas de Estados Unidos, España, Panamá y México enfrentan ahora un escenario logístico complejo. Según reportes de El Universal e Infobae, las compañías podrían verse obligadas a realizar escalas técnicas («paradas extra») en República Dominicana o el propio México para repostar, una maniobra que ya se utilizó durante el «Periodo Especial» de los años 90.

Sin embargo, el golpe más duro lo recibe el turismo, motor económico de la isla. Datos oficiales citados por Reuters indican una caída del 18% en visitantes durante el último año. La situación es tan precaria que, en un hecho inédito, se ha ordenado el cierre de complejos hoteleros en los cayos y la reubicación de turistas, instalaciones que históricamente se mantenían operativas incluso durante desastres naturales.

«Opción Cero»: La vida diaria bajo mínimos

Más allá de los aeropuertos, la crisis energética ha derivado en una parálisis social. Según información de Vanguardia y AP, el gobierno ha implementado un plan de emergencia draconiano que incluye la suspensión de venta de diésel al público, la reducción de la jornada laboral estatal a cuatro días y la cancelación de cirugías no urgentes en hospitales, poniendo en riesgo la salud pública.

Expertos consultados por la Deutsche Welle (DW) advierten que, sin los 60.000 barriles diarios que la isla necesita importar, Cuba está «al borde del colapso total». Aunque Rusia ha prometido mantener sus envíos, la logística se complica ante el bloqueo efectivo de Washington. Mientras Díaz-Canel denuncia un «genocidio», la población enfrenta apagones de hasta 15 horas y una incertidumbre absoluta sobre su subsistencia inmediata. Crédito de la fotografía a CiberCuba.


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