Fotografía: A un año del "Compromiso de Sevilla", un informe de las Naciones Unidas revela que la desigualdad económica global se agudiza.
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La promesa de un mundo más equitativo parece desmoronarse. La disparidad económica entre las naciones ricas y los países en vías de desarrollo no solo persiste, sino que se está ampliando a un ritmo alarmante. Así lo concluye un severo informe publicado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el cual subraya que las medidas acordadas por la comunidad internacional el año pasado para reestructurar la arquitectura financiera global han quedado reducidas a promesas vacías.

El documento, que evalúa el progreso del plan de acción adoptado en Sevilla, España, en junio pasado, se da a conocer en un momento de alta tensión. Su publicación antecede estratégicamente a las reuniones de primavera que sostendrán esta próxima semana en Washington el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), las dos principales instituciones encargadas de dictar el rumbo del crecimiento económico mundial y que hoy se encuentran bajo el escrutinio internacional.

El fantasma de la guerra y la geopolítica

El optimismo que el FMI intentaba proyectar para este año se ha visto frustrado por los recientes conflictos bélicos. Kristalina Georgieva, directora gerente de la institución, reconoció que el organismo estaba preparado para revisar al alza sus pronósticos de crecimiento mundial; sin embargo, la reciente guerra con Irán ha ensombrecido de manera drástica las perspectivas de la economía global.

Esta inestabilidad no solo afecta los mercados, sino que paraliza la ayuda. Li Junhua, subsecretario general de la ONU para Asuntos Económicos y Sociales, advirtió que las tensiones internacionales están bloqueando la capacidad de las naciones emergentes para atraer el capital necesario para su supervivencia.

«Este es un momento extremadamente peligroso para la cooperación internacional, ya que las consideraciones geopolíticas están moldeando cada vez más las relaciones económicas y las políticas financieras», sentenció Li, dejando claro que el flujo de dinero hoy obedece a intereses políticos y no a necesidades humanitarias.

Desplome histórico en la asistencia: Estados Unidos lidera el recorte

Durante la cumbre de 2025, el mundo adoptó el llamado «Compromiso de Sevilla», una hoja de ruta considerada por la ONU como «la mejor esperanza» para cerrar una gigantesca brecha de financiamiento para el desarrollo, estimada en 4 billones de dólares anuales. El objetivo era claro: inyectar inversión directa en las naciones más pobres.

No obstante, la realidad ha sido un retroceso sin precedentes. De acuerdo con el informe de la ONU, 25 países redujeron drásticamente su asistencia al desarrollo durante 2025, provocando una contracción global del 23 % en comparación con 2024. Se trata de la mayor caída anual jamás registrada en la historia de la cooperación internacional.

El impacto más profundo provino de la primera potencia mundial. Estados Unidos ejecutó un recorte del 59 % en sus fondos destinados a las naciones más vulnerables. Y el panorama a futuro no es alentador: con base en datos preliminares, Li Junhua anticipó que para el cierre de este 2026 se espera una nueva caída del 5.8 % en la asistencia global.

Proteccionismo asfixiante: El golpe de los aranceles

A la falta de financiamiento se suma el estrangulamiento comercial. El informe detalla cómo el aumento del proteccionismo y las barreras comerciales están dinamitando las economías emergentes, exacerbadas por los sucesivos desastres climáticos.

Las políticas arancelarias, incluidas las implementadas por la administración estadounidense de Donald Trump, han tenido un impacto devastador. Los datos son lapidarios: los aranceles promedio aplicados sobre las exportaciones de las naciones más pobres del mundo se dispararon de un 9 % a un sofocante 28 % en 2025. Para el resto de los países en desarrollo (excluyendo a China), las tarifas pasaron del 2 % al 19 %. Este encarecimiento cierra las puertas del comercio global a quienes más necesitan exportar para sobrevivir.

El reclamo de Guterres: Urge reformar el sistema

Ante este escenario de crisis múltiple, la voz del secretario general de la ONU, António Guterres, se ha alzado para exigir una reforma profunda y urgente a las instituciones de Bretton Woods.

Guterres ha sido implacable en su diagnóstico: sostiene que el diseño actual del FMI ha beneficiado desproporcionadamente a los países ricos en detrimento de los pobres. Asimismo, señaló que el Banco Mundial ha fracasado rotundamente en su misión de rescate, evidenciado durante la pandemia de COVID-19, que dejó a decenas de naciones del sur global hundidas en una crisis de deuda soberana de la que aún no logran salir.

Las críticas del secretario general hacen eco de la creciente frustración en el mundo en desarrollo, que denuncia cómo Estados Unidos y sus aliados europeos mantienen un monopolio absoluto sobre la toma de decisiones en el sistema financiero internacional, perpetuando un ciclo de desigualdad que, de no corregirse en las próximas reuniones de Washington, amenaza con fracturar definitivamente la cooperación económica global.

Créditos y fuentes documentales: Esta nota periodística fue elaborada a partir de los reportes e investigaciones difundidos por las agencias y medios de comunicación: Associated Press (AP), La Jornada, Super Channel 12, Công Luận / Vietnam.vn, Cadena 3 Argentina, Periódico Zócalo, Washington Hispanic y Latinus.


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