Fotografía: Las unidades estaban vinculadas a 16 carpetas de investigación.
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Como parte de una estrategia frontal para mermar las capacidades logísticas y operativas del crimen organizado, la Fiscalía General de la República (FGR) llevó a cabo la destrucción de 18 vehículos con blindaje artesanal, conocidos coloquialmente como “monstruos”, en la ciudad fronteriza de Reynosa, Tamaulipas.

De acuerdo con la información oficial compartida por la dependencia, estas unidades de combate, adaptadas con gruesas capas de metal, eran utilizadas como herramientas de choque y poder de fuego por integrantes del Cártel del Golfo y el Cártel del Noreste.

La eliminación de estos automotores se realizó en el marco del programa nacional “Destino de Bienes y Objetos del Delito”, una iniciativa que busca evitar que las herramientas decomisadas sean reutilizadas en actividades ilícitas. Las investigaciones detallan que los 18 “monstruos” chatarrizados este domingo forman parte de la evidencia acumulada en al menos 16 carpetas de investigación abiertas por autoridades federales.

La FGR detalló que las unidades fueron aseguradas entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, derivado de diversos operativos coordinados por el Gabinete de Seguridad del Gobierno de México. En estas acciones de aseguramiento destacó la participación táctica de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa), en estrecha colaboración con corporaciones estatales y municipales de los tres órdenes de gobierno.

Para garantizar la legalidad, transparencia y cumplimiento normativo del procedimiento de chatarrización, el evento estuvo bajo la conducción del Ministerio Público Federal (MPF), adscrito a la Fiscalía Especializada de Control Regional (FECOR) en su delegación Tamaulipas.

Asimismo, la destrucción fue supervisada presencialmente por elementos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) y personal del Órgano Interno de Control (OIC) de la propia Fiscalía.

Los vehículos “monstruo” representan una de las caras más visibles de la infraestructura armamentística de los cárteles del narcotráfico. Fabricados de forma clandestina sobre el chasís de camiones de carga pesada, son habilitados como auténticos búnkeres rodantes que los grupos delictivos emplean tanto en enfrentamientos contra las fuerzas armadas como en disputas territoriales contra organizaciones rivales.


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