Fotografía: El 70% de la plantilla opera bajo el esquema de honorarios, sin prestaciones y con salarios que apenas rozan el mínimo. Crédito de la imagen a quien corresponda.
Compartir

La «Casa del Cine» en México podría apagar sus proyectores este fin de semana. Lo que debería ser una celebración por la expansión cultural del país se ha tornado en una crisis administrativa y humana que amenaza con paralizar las tres sedes de la Cineteca Nacional (Xoco, de las Artes y Chapultepec). Agrupados bajo un frente común, los trabajadores han lanzado un ultimátum: o hay soluciones inmediatas a la precariedad laboral, o habrá paro de labores este sábado 14 de febrero de 2026.

La expansión de la Cineteca, que en los últimos dos años sumó dos nuevos recintos a su operación, no vino acompañada de una estructura laboral sólida. Según denuncian los empleados, la institución ha triplicado su oferta y espacio físico, pero mantiene a su fuerza laboral bajo condiciones que ellos mismos califican de «insostenibles».

«Mismas manos, triple trabajo»

El núcleo del conflicto radica en el esquema de contratación. De acuerdo con información recopilada por la Colectiva Cineteca Nacional y difundida por medios como ZoomF7, cerca del 70% de la plantilla —más de 240 personas— trabaja bajo el régimen de Servicios Profesionales (honorarios). Esto se traduce en una nula seguridad social, falta de prestaciones de ley (como aguinaldo o vacaciones pagadas) y una inestabilidad crónica.

La situación tocó fondo este enero de 2026. Los trabajadores denuncian que operaron gran parte del mes sin contrato firmado, bajo la promesa verbal de renovación. Además, el pago de la nómina ha sido irregular; mientras que el personal con antigüedad mayor a seis meses recibió sus honorarios, los de reciente ingreso solo percibieron la mitad o nada, bajo el argumento de «trabas burocráticas» en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

«La cultura no debe ser sinónimo de precariedad», sentencian los trabajadores en su pliego petitorio, exigiendo no solo la regularización de los pagos atrasados, sino una basificación real o contratos mínimos de uno a tres años que ofrezcan certeza jurídica.

Simulación administrativa: El escándalo de los «falsos competidores»

Más allá de los retrasos, han salido a la luz prácticas administrativas alarmantes para sortear la burocracia estatal. Según una investigación realizada por Emilio Sánchez para N+, el proceso de contratación obliga a los aspirantes a participar en una simulación.

Para cumplir con el artículo 30 del Reglamento de la Ley de Adquisiciones, que exige tres cotizaciones para asignar un contrato, se instruye a los jóvenes a «inventar» competidores. Testimonios recabados por N+ señalan que los empleados deben llenar formatos con nombres ficticios, firmas falsificadas y montos superiores a los suyos para «ganar» su propio puesto. La simulación ha llegado al absurdo de incluir nombres de celebridades, como el piloto «Checo» Pérez, en documentos oficiales que pasan desapercibidos por las auditorías internas.

La postura oficial y el reloj en contra

Ante la presión mediática y la amenaza de huelga, la directora de la institución, Marina Stavenhagen, junto con funcionarios de la Secretaría de Cultura, sostuvo una reunión de emergencia el pasado 9 de febrero. En audios filtrados y revisados por la prensa, Stavenhagen admitió la complejidad del problema: «Parece que somos súper ineficientes, pero estamos intentando todos los escenarios para pagarles».

La administración, representada también por Vicente Cázares (finanzas), argumenta que las nuevas disposiciones de la SHCP impuestas al cierre de 2025 invalidaron las estrategias de contratación previas. Prometieron que los pagos quedarían saldados a más tardar este viernes 13 de febrero.

Sin embargo, para los trabajadores, la promesa de pago no resuelve el problema de fondo. Como reportó Micaela Varela para El País, la exigencia no es solo monetaria, sino de dignidad: jornadas justas de 40 horas (actualmente se extienden sin pago de horas extra), dos días de descanso y un ajuste salarial, ya que el sueldo promedio de 9,600 pesos mensuales ha sido devorado por la inflación y los costos de traslado entre las tres sedes, que no son cubiertos por la institución.

¿Qué pasará el 14 de febrero?

Si no se firma un acuerdo vinculante que garantice la estabilidad laboral y el cese de la simulación administrativa, las taquillas, dulcerías y cabinas de proyección de las tres Cinetecas podrían quedar vacías.

El paro no solo afectaría la venta de boletos y la programación habitual, sino que asestaría un golpe reputacional a la política cultural del sexenio, evidenciando que los grandes proyectos de infraestructura, como la Cineteca Chapultepec, se sostienen sobre los hombros de trabajadores sin derechos. Como consignó Shareni Pastrana para Reporte Índigo, la postura de la base trabajadora es firme: «La dignidad laboral no está sujeta a discursos institucionales».


Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *