Fotografía: La Cancillería reclamó que la activista cubano-estadounidense visitó México en enero sin previo aviso, violando los protocolos de inmunidad diplomática.
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Un nuevo frente diplomático se ha abierto entre el Gobierno de México y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) envió este jueves una nota diplomática de extrañamiento a la Secretaría Ejecutiva del organismo regional, tras confirmar la presencia en el país de la comisionada Rosa María Payá durante el mes de enero, sin que esta notificara a las autoridades mexicanas.

La controversia gira en torno a la participación de Payá —reconocida activista anticastrista y ciudadana estadounidense— en un foro organizado por la Universidad de la Libertad, institución vinculada al empresario Ricardo Salinas Pliego. En dicho evento, la comisionada compartió espacios con actores de la oposición política mexicana y emitió críticas al régimen cubano.

El argumento de la Cancillería: protocolos rotos

A través de un comunicado, la SRE argumentó que, aunque Payá asumió su cargo en la CIDH apenas el pasado 1 de enero de 2026, está obligada a regirse por el artículo 12 del Estatuto de la Comisión. Este apartado otorga inmunidad diplomática a sus miembros, lo que conlleva la obligación institucional de notificar al Estado anfitrión sobre cualquier visita, ya sea de carácter oficial o privado.

«La Cancillería no recibió notificación alguna por parte de la comisionada Payá respecto del viaje que efectuó a México», subrayó la dependencia. Además, la SRE invocó el artículo 4 del Estatuto, recordando que el cargo de comisionado es incompatible con actividades que puedan comprometer su independencia o imparcialidad política.

Choque con Sheinbaum y la defensa de Payá

El tema escaló al nivel presidencial el pasado miércoles, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue cuestionada en su conferencia matutina sobre la presencia de Payá y su reunión con la «derecha local».

Sheinbaum fue tajante al señalar que los integrantes de organismos internacionales no deberían «militar» a favor de causas políticas:

«Si vienen a nombre de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, no deberían militar a favor de una u otra causa, sino solamente revisar de acuerdo a quejas en los casos», sentenció la mandataria.

Ante los señalamientos, Rosa María Payá utilizó sus redes sociales para defenderse. La hija del fallecido disidente Oswaldo Payá aseguró que su estancia en México fue de naturaleza «académica» y en «capacidad personal», negando que se tratara de una misión oficial de la OEA.

«Defender la democracia no es militar, es un derecho que ejerzo con transparencia y una responsabilidad a la que he dedicado mi vida», respondió la comisionada, en alusión directa a los comentarios de la Presidenta de México.

El gobierno mexicano cerró su comunicado reiterando su compromiso con los derechos humanos y el diálogo con los órganos internacionales, pero insistió en que la relación debe basarse en el respeto estricto a las normas y prácticas diplomáticas establecidas.


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