La relación bilateral entre Estados Unidos y Canadá enfrenta uno de sus momentos más críticos tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Este lunes, el presidente estadounidense lanzó un ultimátum a su vecino del norte: impedirá la apertura del nuevo Puente Internacional Gordie Howe, que conecta Detroit (Michigan) con Windsor (Ontario), a menos que Estados Unidos reciba una compensación económica y propiedad sobre la infraestructura.
A través de su plataforma Truth Social, Trump aseguró que no permitirá que el cruce fronterizo entre en operaciones hasta que «Estados Unidos sea completamente compensado por todo lo que les hemos dado». El republicano argumentó que, debido al volumen del mercado estadounidense que utilizará la vía, su país debería ser dueño «de por lo menos la mitad de este activo», cuyos ingresos calificó de «astronómicos».
Disputa por la soberanía y el comercio
La obra, financiada íntegramente por Canadá con un costo estimado entre 4 mil 700 y 6 mil 400 millones de dólares, se encuentra al 98% de su avance y tenía programada su apertura para este año. Se proyecta como el puente atirantado más largo de Norteamérica.
Sin embargo, Trump alega que el proyecto se construyó «prácticamente sin contenido estadounidense», culpando al expresidente Barack Obama de otorgar exenciones a la Ley de Compra de Productos Estadounidenses (Buy American Act), lo que, según él, desplazó al acero de su país.
«Comenzaremos negociaciones DE INMEDIATO», sentenció Trump, vinculando el bloqueo del puente a quejas comerciales históricas, como los altos aranceles canadienses a los productos lácteos de EE. UU. y la prohibición de venta de licores estadounidenses en Ontario.
El factor China y Mark Carney
La fricción no es solo por infraestructura. Según reportes de Latinus y EFE, el enojo de Washington se ha exacerbado por los recientes acercamientos entre el primer ministro canadiense, Mark Carney, y el gobierno de Xi Jinping. Trump criticó un acuerdo que permite la entrada de vehículos eléctricos chinos a Canadá, advirtiendo que Pekín «devorará» a su socio comercial. En un tono hiperbólico, el magnate llegó a sugerir que China terminaría prohibiendo el hockey sobre hielo en Canadá.
Fuentes de La Jornada, AFP y Reuters señalan que la postura de Ottawa es firme: el puente es un proyecto soberano pagado con impuestos y peajes canadienses. No obstante, el ambiente diplomático es delicado; previamente, Trump ya había sugerido en reuniones privadas convertir a Canadá en el «estado 51» y amenazó con aranceles del 100% si Ottawa no se alinea a los intereses de Washington frente a China.
Con información de SinEmbargo, N+, Miguel Gutiérrez (Gama Visión) y agencias internacionales.

