Fotografía: La noche vibró al ritmo del 'Conejo Malo', quien junto a Lady Gaga y Ricky Martin.
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Este 8 de febrero de 2026 quedará marcado en los libros de historia no solo por la contundente victoria de los Seattle Seahawks sobre los New England Patriots, sino por el hito cultural que protagonizó Bad Bunny. En el Levi’s Stadium de Santa Clara, el artista puertorriqueño se convirtió en el primer latino en encabezar en solitario el Halftime Show, ofreciendo un espectáculo que trascendió la música para convertirse en un manifiesto de identidad y orgullo hispano.

Los Seahawks vuelan alto

En el terreno deportivo, la franquicia de Seattle consiguió su segundo trofeo Vince Lombardi con un marcador final de 29-13. A pesar de los esfuerzos de los Patriots y una temporada de redención bajo el mando del coach Mike Vrabel, la defensiva de los Seahawks y la consistencia de su ataque terrestre neutralizaron a Nueva Inglaterra. Según reportes de NBC Sports, jugadas clave como la devolución de balón suelto de Uchenna Nwosu para touchdown sentenciaron el encuentro, permitiendo que Seattle levantara el título ante la euforia de su afición.

«Benito Bowl»: Una fiesta de resistencia y sabor

Sin embargo, el entretiempo robó los reflectores globales. Benito Antonio Martínez Ocasio, vestido impecablemente de blanco, inició su presentación con «Tití me preguntó», tomando el control de una narrativa visual que honró a la clase trabajadora y migrante. Desde un escenario que recreaba un laberinto de oficios hasta la icónica «Casita», el show fue un viaje por sus éxitos como «Yo perreo sola», «Mónaco» y «Safaera».

La sorpresa mayúscula de la noche, reportada por CNN y ESPN, fue la aparición de Lady Gaga. La estrella pop se unió al ritmo caribeño interpretando una versión salsa de «Die With A Smile» y demostrando sus dotes de baile junto al puertorriqueño. La nostalgia y el patriotismo llegaron de la mano de Ricky Martin, quien interpretó «Lo que pasó a Hawaii» en un segmento cargado de simbolismo político sobre la tierra y la identidad.

Un mensaje político ante el mundo

El espectáculo no estuvo exento de profundidad social. En un contexto de tensión política y protestas contra ICE en las inmediaciones del estadio, Bad Bunny proyectó en las pantallas la frase: «Lo único más poderoso que el odio es el amor». Además, sostuvo un balón con la inscripción «Together We Are America» y, al cierre del show, nombró a todos los países del continente, reafirmando que «América» no es solo un país, sino una región unida, un gesto destacado por The Associated Press.

La «Casita» del escenario albergó a una constelación de estrellas latinas disfrutando la fiesta, incluyendo a Pedro Pascal, Karol G, Cardi B y Young Miko, convirtiendo el medio tiempo en una celebración comunitaria. Mientras el expresidente Trump criticaba el acto en redes sociales, calificándolo de «anti-americano», la crítica especializada y los fans en redes sociales celebraron la autenticidad de un show que, entre salsa, reguetón y banderas, le recordó al mundo que el Super Bowl también habla español.


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